domingo, 26 de agosto de 2018
EVANGELIO DEL DÍA
¿A QUIÉN IREMOS?
Estamos reflexionando en estos domingos cómo el evangelista San Juan en lugar de contar el momento de la consagración de Cristo en la última cena, como lo hacen los otros evangelistas, lo trata aquí en el capítulo seis.
De un modo similar hoy vamos a escuchar la confesión de Pedro que los sinópticos narran en Cesarea de Filipo.
- Libro de Josué
Siempre me ha impresionado esta famosa asamblea de Siquén en la que Josué reúne a todo el pueblo y le fuerza a definirse:
Habían pasado los años. Israel había tomado posesión de la tierra que habían habitado sus antepasados antes de emigrar a Egipto.
En el ambiente de paz y bienestar habían olvidado los prodigios de Dios e incluso habían vuelto los ojos y el corazón hacia los dioses paganos de los pueblos vecinos y aún de los antepasados, antes que Abraham formara un nuevo pueblo saliendo de más allá del Éufrates.
Josué, el hombre fiel y valiente, antes de terminar su vida quiere aclarar la fe y fidelidad del pueblo de Dios que había conducido hasta la tierra prometida.
Para ello reúne a todos en la gran asamblea de Siquén y ante ellos hace su propia confesión de fe:
“Yo y mi casa serviremos al Señor”.
Luego pide el compromiso con Dios al pueblo que él mismo condujo como caudillo después de la muerte de Moisés.
El pueblo impresionado se compromete diciendo:
“Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses… También nosotros serviremos al Señor porque Él es nuestro Dios”.
Qué lección tan importante para nuestro tiempo.
Cuántos padres y abuelos lloran hoy la infidelidad de sus hijos y nietos.
Han olvidado la paz y las maravillas que trajo consigo el tiempo de fidelidad a Dios, a la Eucaristía, a la Virgen María, con su Rosario del atardecer y de la aurora…
A todo esto ha seguido el enfriamiento en la fe y luego la presión del peor ataque que ha sufrido la humanidad que está viviendo una presión mucho más fuerte que la de los grandes movimientos del último siglo.
Ahora los ancianos se van tristes y solos.
- Evangelio
Es importante leer el párrafo del Evangelio de hoy. Es el quinto domingo del ciclo B en que San Juan cuenta que Jesús, después de haber hablado con ilusión de su gran regalo eucarístico ve cómo el público se enfría y se aleja diciendo:
“Qué dura es esta doctrina, ¿quién puede hacerle caso?”
Entonces va a los discípulos para ver cómo andan de fe, después de haber contemplado tantas maravillas y milagros, y les pregunta si están con Él o quieren irse.
Como en Cesarea de Filipo, Pedro es el que reconoce la grandeza de Jesús:
“¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios”.
Hoy más que nunca debemos aclararnos.
No hay más que “o con Cristo o contra Cristo”.
Y por medio de Él al único Dios verdadero Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Todos los otros inventos y doctrinas son normalmente la cuesta abajo, el camino ancho que aleja de Dios y trae la desgracia a los hombres.
- Salmo responsorial
La respuesta a esta situación frívola y vacía nos la ofrece el salmo 33 que repetimos una vez más en este domingo:
“Gustad y ved qué bueno es el Señor”.
Solo quien lo saborea puede descubrir que es maravilloso acogerse al Señor.
Digamos con fe:
“Bendigo al Señor en todo momento. Su alabanza está siempre en mi boca, mi alma se gloría en el Señor. Que los humildes lo escuchen y se alegren”.
- Carta de San Juan
El “discípulo amado” insiste en que el amor de Dios nos debe llevar a amarnos también entre nosotros y nos asegura “que quien no ama no ha conocido a Dios porque Dios es amor”, un amor que ha manifestado con la prueba más grande que es “envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de Él”.
Y nos advierte San Juan que el amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios sino en que Él nos amó y lo hemos visto en los prodigios que Él mismo hace por medio de Jesucristo durante su vida mortal.
Entre estos está precisamente la Eucaristía de que hemos hablado hoy, y la Iglesia en la que Jesús dejó como su representante a Pedro.
Amigos, hoy el amor llama a la fidelidad.
José Ignacio Alemany Grau
miércoles, 23 de agosto de 2017
MARCHA POR LA PAZ EL MIERCOLES 30 DEL PRESENTE
Con motivo de la llegada a nuestra ciudad
de Piura del icono de San Francisco y Santa Clara se ha programado la Marcha por la Paz, así lo
dio a conocer el R.P. Fray Fermín Peña López, director del Colegio hogar San
Antonio en conferencia de Prensa el día jueves de la semana pasada. El ícono de
San Francisco y Santa Clara, está unido a la Encíclica del Papa Francisco, Laudato Sí, que es el cuidado de la
tierra, de nuestro planeta.
Sera un honor para nosotros tener en Piura
el icono de San Francisco y Santa Clara, que está recorriendo Norte, Centro y
Sudamérica.
“En Sudamérica ya pasó por todos los
países, vino de Bolivia y está en el Perú donde recorre Lima, Cusco, Arequipa y
terminará en Ecuador. A Piura llegará el
martes 29 de este mes, el 30 se tendrá una Marcha por la ciudad, “que no sólo
es un evento religioso, sino es el cuidado propio de la ciudad donde estamos
con nuestros alumnos reclamando a las autoridades para que hagan más por Piura,
porque parece una ciudad muy abandonada.
El jueves 31 a las 6.30 p.m. se
tendrá una conferencia en el plantel con el
obispo de Chulucanas, que tratará sobre el cuidado de la naturaleza y la
justicia social.
lunes, 20 de enero de 2014
domingo, 14 de abril de 2013
CICLO C – TIEMPO PASCUAL
– DOMINGO III
Los apóstoles expresan su amor y fidelidad al Maestro con una
obediencia que arriesga la vida con tal de no traicionar jamás lo recibido de
Él.
Hch. 5, 27b-32.40b-41: "Los apóstoles fueron
llevados al Sanedrín; el sumo sacerdote les dijo: «Nosotros les habíamos
prohibido expresamente predicar en ese nombre, y Uds. han llenado Jerusalén con
su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!»
Pedro... respondió: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. [Él] ha
resucitado a Jesús... A Él Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo jefe y
salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados.
Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios
ha enviado a los que le obedecen». Después de hacerlos azotar, les prohibieron
hablar... y los soltaron. [Ellos] salieron... dichosos de... padecer por el
nombre de Jesús".
Salmo 292.4-6.11-12a.13b: "Yo te glorifico, Señor, porque Tú
me libraste".
Ap. 5, 11-14: "Yo,
Juan, oí la voz de una multitud de ángeles que estaban alrededor del trono, de
los seres vivientes y de los ancianos... y exclamaban con voz potente: «El
Cordero que ha sido inmolado es digno de recibir el poder y la riqueza, la
sabiduría, la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza». También oí que todas
las criaturas... decían: «Al que está sentado sobre el trono y al Cordero,
alabanza, honor, gloria y poder por los siglos de los siglos». Los cuatro seres
vivientes decían: «Amén»..."
Jn. 21, 1-14: "...a
orillas del mar de Tiberíades... estaban... Simón Pedro, Tomás..., Natanael...,
los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: «Voy a
pescar». ...le respondieron: «Vamos también nosotros». Pero esa noche no
pescaron nada. Al amanecer, Jesús estaba en la orilla... les dijo: «Muchachos,
¿tienen algo para comer?» Ellos respondieron: «No». Él les dijo: «Tiren la red
a la derecha de la barca y encontrarán». Ellos la tiraron y... no podían
arrastrarla. El discípulo que Jesús amaba dijo a Pedro: «¡Es el Señor!» Cuando
[éste lo] oyó, se ciño la túnica... y se tiró al agua. Los otros... fueron en
la barca, arrastrando la red con los peces, pues estaban sólo a unos cien
metros... Al bajar..., vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las
brasas y pan. Jesús les dijo: «Traigan algunos de los pescados que acaban de
sacar». Simón Pedro... sacó la red a tierra, llena de peces grandes; eran 153,
y..., la red no se rompió. Jesús les dijo: «Vengan a comer»... Ninguno... se
atrevía a preguntarle: «¿Quién eres?» porque sabían que era el Señor. Jesús se
acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado. Ésta fue la
tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos".
La persecución no sólo no desanima al enamorado, sino que lo refuerza. Eso les pasó a los apóstoles. ¿También a nosotros? La primavera de la Fe llegará si
nos centramos de verdad en Jesús y su Evangelio. Cristo es el que lleva a los hermanos a la Fe, no son nuestros métodos o habilidades.
“Tiren la red a la derecha”. La indicación invita al optimismo,
aunque las circunstancias sean malas y
los fracasos claros. Tengamos
confianza en las indicaciones del Señor, que nos llegan por su Palabra viva en la Comunidad. Dios
siempre camina en y con la Comunidad y a ella nos lleva.
“Vamos también nosotros”. Criterio básico para ser de Cristo:
unidad; como uno
es Cristo con el Padre y el Espíritu. Somos miembros
de un solo Cuerpo, de una sola ‘familia’
divina, aunque nosotros de divino solo tengamos su Espíritu, y todo lo
demás parezca demasiado limitado y deficiente.
El amor por
Jesús lleva a los apóstoles a una feliz fidelidad que no rehúye ningún
sacrificio
Superado
el miedo vivido ante la pasión del Señor,
los apóstoles, fortalecidos por el
Espíritu, arriesgan todo para no ser infieles a la Misión del Señor,
pues Él les amó hasta darles su Vida.
La obediencia al Maestro no tiene límite; nadie la puede detener: ¡es
la fuerza del Amor vivo!
La gloria de Dios solo es cantada por los
que se le han mantenido fieles dándole la vida a plenitud
Después de llamar la atención a las
siete Iglesias, todo
concluye con la visión de la Gloria de Dios.
Todos participan de la Gloria de Dios gracias a la
vida del Cordero que nos salva. ¿Y nosotros?
Cristo Jesús nos cuida y orienta para que nuestra vida no
acabe en una noche de fracaso sin amor
La unidad de todos los
creyentes en el Señor no es una de tantas opciones, sino
la única opción que da credibilidad
al Evangelio: o creemos
en el Señor –y somos uno–
o creemos
más en nosotros mismos y en nuestras formas
de vivir y sentir, visiones y modos de hacer y apartamos al Señor.
¡Jamás ‘creer’ en solitario!, pues se acaba viviendo centrado en uno mismo y dejando al Señor.
La
Palabra de Jesús, escuchada en Comunidad y
vivida en unidad, nos llena de entusiasmo
y vida.
Pedro
escucha
al hermano y, descubierto el Señor,
se
lanza hacia Él abandonándolo y arriesgándolo todo. El Amor íntimo lo mueve, no volverá a ser infiel jamás: todo
es del Señor que le Amó.
Pedimos
a María vivir tan unidos a Cristo que para nosotros construir su Comunidad lo sea todo.
sábado, 5 de enero de 2013
“En la Solemnidad de la Epifanía del Señor, la
gran luz que se irradia desde la Gruta de Belén, a través de los Magos
provenientes de Oriente, inunda a toda la humanidad”. Éste fue el mensaje que
ha reiterado Benedicto XVI en su homilía de la Santa Misa que ha presidido esta
semana, el día miércoles en la Basílica Vaticana, haciendo hincapié en que la
primera lectura, tomada del Libro del profeta Isaías, y la del Evangelio de
Mateo, nos presenta la promesa y su cumplimiento.
“La gran luz de Dios, después de las humillaciones sufridas por el pueblo de
Israel de parte de las potencias de este mundo, aparentemente sin poder e
incapaz de proteger a su pueblo, surgirá sobre toda la tierra de forma que los
reyes de las naciones se inclinarán ante él, llegarán de todos los confines de
la tierra y pondrán a sus pies sus tesoros más preciosos. Y el corazón del pueblo
se estremecerá de alegría”.
Oro, incienso y mirra que, ciertamente no responden a las necesidades que en
ese momento tenía la Sagrada Familia: “Pero estos dones tienen un significado
profundo: son un acto de justicia. En efecto, según la mentalidad vigente en
aquel tiempo en Oriente, representan el reconocimiento de una persona como Dios
y Rey: son, es decir, un acto de sumisión. Quieren decir que desde aquel
momento los donadores pertenecen al soberano y reconocen su autoridad. La
consecuencia que deriva de ello es inmediata. Los Magos ya no pueden proseguir su
camino, ya no pueden volver donde Herodes, ya no pueden ser aliados de aquel
soberano potente y cruel. Han sido conducidos para siempre por el camino que
lleva al Niño, la senda que los llevará a descuidar a los grandes y potentes de
este mundo y los llevará a aquel que nos espera entre los pobres, el camino del
amor que solo puede transformar el mundo”.
a
sábado, 29 de diciembre de 2012
AÑO NUEVO 2013
"2012,
otro año que llega a su término, Esperamos la llegada del nuevo año algunos con
inquietud, con los deseos y las esperanzas de siempre y otros con negros
augurios del fin de los tiempos. Con el espíritu lleno de agradecimiento al
Padre Dios y a nuestra Madre la Virgen María, nos preparamos para cruzar el
umbral del 2013, recordando que el Señor nos ama y cuida de nosotros".
El momento es
propicio para reflexionar y hacemos una pausa para mirar hacia atrás, podremos
darnos cuenta que nos encontramos exactamente donde nos han traído nuestras
acciones pasadas. El ser humano construye su futuro día a día mediante sus
pensamientos, palabras y acciones, y estas a su vez van moldeando el presente.
Algunos pueblos que
han tomado consciencia de la importancia de los actos de cada uno de sus
habitantes para la consecución de un fin común, han incorporado a sus culturas
la tradición de los propósitos a alcanzar en el año nuevo.
Esta tradición es muy
sencilla. En ella cada persona se traza metas que hasta ahora no ha podido
alcanzar, o no se había planteado y se hace el firme propósito de lograrlas
durante el año que recién comienza. Puesto que según la tradición esto ocurre
generalmente en alguna reunión social relativa al nuevo año, puede ser la cena
de fin de año o la primera reunión de familiares y amigos del año que apenas
comenzó, es costumbre comunicarse entre los concurrentes sus propósitos para de
esta manera intercambiar opiniones sobre la mejor manera de lograrlos y obtener
el apoyo necesario de quien esté dispuesto a brindarlo para concretarlos, y si
ocurre que se encuentran personas con propósitos comunes, unir esfuerzos para
facilitar su consecución.
Esta tradición no
está limitada exclusivamente a propósitos individuales, pueden plantearse
también propósitos familiares, de grupo, sociales y hasta mundiales, y de esta
manera poner un granito de arena para construir un mundo mejor, el mundo que
todos en el fondo deseamos.
Con el pasar del
tiempo nuestra voluntad se fortalece y nos sentimos cada vez más capaces de
lograr lo que nos propusimos; y no solo eso sino que también sentimos la
necesidad de hacer algo por aquellos que hasta ahora no se han propuesto
lograrlo pos sí mismos, y comienza entonces un proceso de crecimiento en el
cual nos volvemos conscientes de que somos dueños de nuestros destinos y
capaces de utilizar nuestra voluntad en formas cada vez más creativas y
constructivas.
A partir de ese
momento vemos los obstáculos solo como situaciones a superar y de las cuales
aprender, el contento se abre paso entre los lamentos, la alegría vence a la
tristeza y la esperanza, la seguridad y la confianza reinan donde antes se
encontraba el temor.
Siempre podemos
escoger entre vivir el mundo cual lo conocemos o cambiarlo en el que deseamos,
la decisión al final es de cada uno según decida ejercitar su libre albedrío.
Y
qué mejor que concluir un año y empezar otro, acogiendo las incansables
exhortaciones del Papa Benedicto XVI, a
poner con total confianza todos nuestros proyectos e intenciones en las manos
providentes de Dios, para que acompañados por María, sea Él el que guíe
nuestros pasos cada día y acreciente en nosotros la fe, la esperanza y la
caridad.
Que este nuevo año 2013,
nos brinde paz, amor, salud, armonía, unión, felicidad y prosperidad.
sábado, 15 de diciembre de 2012
Reflexión dominical 16.12.12
SOMOS TESTIGOS DE LA LUZ
“El Mesías ha llegado. Está en medio de
ustedes. Pero no lo conocen”.
Firmado: Juan
Posiblemente ni lo dijo así ni tenía dónde
firmar. Pero ése es el mensaje de Juan en el Evangelio para el Adviento.
En el pueblo de Israel, todos esperaban al
Mesías. Y, a través de los siglos, aparecieron algunos pseudomesías que
desaparecían con su propio engaño.
Un día, sin embargo, apareció un hombre
santo que llamaba la atención de todos.
Vestido de sacrifico y penitencia. Hablaba.
Hablaba y su voz era como un trueno que
pedía penitencia. Pero también era como una luz que arrastraba a la gente hacia
el Jordán, como nuestros pobres focos atraen las mariposas de noche.
Los cuatro evangelistas nos hablan de él y
hoy los entrelazaremos para resaltar su presencia en Adviento.
San Juan evangelista nos lo presenta de
esta manera:
“Hubo
un hombre enviado por Dios que se llamaba Juan. Éste venía como testigo para
dar testimonio de la luz. Para que por él todos vinieran a la fe.
No
era él la luz, sino testigo de la luz”.
Juan Bautista es un hombre maravilloso,
gran apóstol, ejemplo para todos los
apóstoles.
La Iglesia lo presenta hoy como el gran
mensajero que prepara los caminos del Señor.
Él tuvo la oportunidad de pasar como
Mesías. La gente lo creía así e incluso los hombres espirituales del pueblo de
Israel le enviaron mensajeros para preguntarle:
“¿Eres
tú el Mesías?”
Su respuesta fue contundente: Ni el Mesías,
ni Elías, ni un profeta.
Él se presenta simplemente como una voz:
“Yo
soy la voz que grita en el desierto: allanad el camino del Señor”.
No hay humildad más grande que la de una
voz porque necesariamente tiene que limitarse a decir las palabras exactas que
le salen de la mente al que habla.
Y Juan da consejos de conversión a todos.
La gente pregunta: ¿qué hacemos? Y él:
-
“Compartan
lo que tengan: la túnica, la comida…”
A los publicanos:
-
“No exijan más de lo establecido”.
A los militares:
-
“No se aprovechen de nadie y conténtense
con la paga…”
Y ahora nosotros nos preguntamos:
¿Por qué bautizaba Juan? Y él nos dice:
“Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay
uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de
desatar la correa de la sandalia”.
La Iglesia en la liturgia de hoy se llena de
alegría pensando en el Mesías redentor:
Con Sofonías nos dice:
“Regocíjate, hija de Sión. Grita de júbilo,
Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén”.
Es la alegría de este tercer domingo. Pero
aún hay algo mucho más bello:
“El
Señor está en medio de ti… Él se goza y se complace por ti, te ama y se alegra
con júbilo como en día de fiesta”.
Repiensa, amigo: Dios se goza en ti… como
en Juan, como en María, y todo lo debemos a Jesús!!
San Pablo, a su vez, en este tercer domingo
de adviento en que la Iglesia resalta la alegría y quiere que todos la vivamos
hoy de una manera muy especial, nos pide:
“Estad
siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres… El Señor está cerca:
Nada os preocupe”.
Si Dios, Cristo, el Reino; está dentro de
nosotros. Por eso repetimos con el versículo aleluyático:
“El
Espíritu del Señor está sobre mí…”
Gozosos repitamos una vez más con el salmo
responsorial:
El
Señor es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré…”
Sí, entre nosotros y dentro de nosotros
está Dios.
Finalmente, recuerda bien en este domingo:
A ti, como a Juan, se te dice que “irás a
preparar los caminos del Señor”. Pero ten siempre presente que tú, como el Precursor,
debes saber que no eres la luz sino testigo de la luz.
Que a ti la luz de la fe te viene de Cristo
y que es esa fe en Cristo la que tienes que transmitir sin vanidades, con
valentía y generosidad.
Recuerda siempre: ¡Soy testigo gozoso de la
luz!
José Ignacio Alemany Grau, obispo
miércoles, 12 de diciembre de 2012
¿Sabías que La imagen de la Virgen de Guadalupe…?
- Estudios oftalmológicos realizados a los Ojos de la
Virgen de Guadalupe han detectado que
al acercarles luz, la retina se contrae y al retirar la luz, se vuelve a
dilatar, exactamente como ocurre en un ojo vivo?
- En 1929, Alfonso Marcué, quien era el fotógrafo
oficial de la antigua Basílica de Guadalupe en la ciudad de México, descubrió
lo que parecía una clara imagen de un hombre con barba reflejada en el ojo
derecho de la Virgen? Al principio
no podía dar crédito a lo que estaba viendo: cómo podía ser?, Un hombre
con barba dentro de los ojos de la Virgen de Guadalupe?. Pero luego de
varias inspecciones de sus fotografías en blanco y negro de la imagen ya
no tuvo más dudas y decidió que era tiempo de informar a las autoridades
de la Basílica. Así lo hizo, y le fue indicado por estas que se guardara
completo silencio sobre el descubrimiento, lo que Marcué cumplió al pie de
la letra
- 20 años después, el 29 de mayo de 1951, el
dibujante mexicano José Carlos Salinas Chávez, luego de examinar una buena
fotografía de la cara de la imagen de la Virgen de Guadalupe, redescubre
la imagen de lo que parece ser un busto humano reflejado en el ojo derecho
de la Virgen, y luego también en el ojo izquierdo. Inclusive parece aún
reflejar en sus ojos lo que tenía frente a ella en
1531?
- El mensaje universal de compasión y amor, y su
promesa de ayuda y protección para toda la humanidad, se encuentra
relatado en el "Nican Mopohua", documento escrito
en el siglo 16 en el lenguaje nativo, Náhuatl.
- Hay razones para creer que en el cerro Tepeyac
María vino en su cuerpo glorificado, siendo sus manos físicas las que
acomodaron las rosas en la tilma de Juan
Diego, lo que hace a esta aparición muy especial?
- Una increíble lista de milagros, curas e
intervenciones se le atribuyen a la Virgen de Guadalupe. Se estima que
cada año más de 14 millones visitan su Basílica,
haciendo de su casa en la ciudad de México el Santuario Mariano más
popular, al igual que el santuario católico más visitado del mundo?
- En total 25 Papas
han honrado en alguna forma oficial a Nuestra Señora de Guadalupe. Su
Santidad Juan Pablo II visitó su Basílica en cuatro oportunidades: en su
primer viaje al extranjero como Papa en 1979 y nuevamente en 1990, 1999 y
2002?
- En 1999, su santidad Juan Pablo II, en su
homilía durante la Misa Solemne en la Basílica de Guadalupe durante su
tercera visita al santuario, declaró la fecha del 12 de Diciembre con el
rango litúrgico de Fiesta para todo el continente de las Américas?
- Durante la misma visita el Papa Juan Pablo II
confió la causa de la vida a su protección, y encomendó a su cuidado
maternal las vidas inocentes de los niños,
especialmente aquellos que se encuentran en peligro de no nacer?
domingo, 9 de diciembre de 2012
Reflexión dominical 09.12.12
LOS
CONSEJOS DE TRES MISIONEROS
Se acerca la Navidad y la Iglesia nos va preparando para que
tomemos, con la debida profundidad, el misterio de la encarnación y no nos quedemos
en la superficialidad de nuestra sociedad que vive de espaldas a la fe.
Con este fin nos presenta tres grandes misioneros que fueron apóstoles
de su tiempo.
El primero es Isaías.
Se trata del profeta preferido en la liturgia.
Sabemos que bajo este nombre escriben tres personajes
distintos: el primer Isaías (capítulos 1-39); el segundo (del 40-55); y tercero (del 56 al 66).
El que nos habla hoy es el segundo o deutero Isaías.
Él consuela a su pueblo y le asegura que vendrá el Señor.
Con bellísimas palabras pide que preparen el camino al Señor
que viene:
“Preparadle un camino al
Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios… que lo torcido se
enderece y lo escabroso se iguale. Se revelará la gloria del Señor”.
Pide a continuación que se grite a todos los pueblos:
“Aquí está vuestro Dios”, y presenta a Dios con poder… trayendo la recompensa… viene también como un dulce pastor “que
reúne con su brazo los corderos y los lleva sobre el pecho; él mismo cuida a
las ovejas que crían”.
El segundo gran misionero es Pedro, apóstol y mártir, que nos recuerda una vez más “que el día del Señor llegará como ladrón”,
pero nos advierte que Dios tiene paciencia por nuestro bien y nos da a todos
tiempo para la conversión.
Una vez más enseña que habrá grandes pruebas en la línea
apocalíptica que hemos visto en los últimos días, pero nos advierte que nuestra
esperanza consiste en que “esperamos un
cielo nuevo y una tierra nueva”.
De esta manera Pedro también nos invita a convertirnos antes
de que llegue el Señor.
San Marcos, en el Evangelio, nos habla de que ya se ha cumplido
el tiempo que profetizaron los profetas y es el momento para que llegue el
Mesías.
Él nos presenta a Juan Bautista, que es el tercer misionero
que hoy nos invita a preparar los caminos del Señor.
Marcos atribuye a Isaías dos textos que en realidad no es uno
sino dos textos de dos profetas distintos.
El primero es de Malaquías (3,1) que dice: “Voy a enviar a mi mensajero para que
prepare el camino delante de mí”.
Podemos decir que a este mensajero se refiere Isaías cuando dice:
“la voz que grita en el desierto”.
A continuación viene el que es propiamente texto de Isaías
(40,6) y en el que leemos: “preparad el
camino del Señor, allanad sus senderos”.
La preparación que pide Juan es la conversión: “predicaba que se convirtieran y se
bautizaran para que se les perdonen los pecados”.
La gente que venía, se encontraba con este gran misionero y
modelo de todos los apóstoles, que predicaba la penitencia y era él mismo un
gran penitente, “vestido de piel de
camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y
miel silvestre”.
La esencia de su proclamación era que el pueblo se preparara a
recibir al Mesías “que os bautizará con
el Espíritu Santo”.
De la enseñanza de estos tres misioneros debemos sacar nuestras
propias conclusiones.
Ante todo hacer penitencia, porque viene Jesús a bautizarnos
con el Espíritu Santo. Con Él viene la salvación definitiva.
A su vez el salmo aleluyático nos pide “preparar los caminos del Señor, allanar sus senderos”.
Por nuestra parte, con el salmo
responsorial repetiremos: “muéstranos,
Señor, tu misericordia y danos la salvación”.
Sabemos muy bien que la salvación nos la
trae Jesucristo.
José Ignacio
Alemany Grau, obispo
sábado, 8 de diciembre de 2012
FELIZ DÍA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN
Con la Inmaculada
Concepción de María comenzó la gran obra de la Redención, que tuvo lugar con la
Pascua de Cristo. “En Él toda persona está llamada a realizarse a plenitud
hasta la perfección de la santidad”. (SS. Juan Pablo II)
El dogma de la Inmaculada Concepción, también conocido como la Purísima Concepción, se refiere a que la
madre de Jesús, a diferencia de
todos los demás seres humanos, no fue alcanzada por el pecado original , sino que, desde el
primer instante de su concepción, estuvo libre de todo pecado . Jesús fue concebido sin
intervención de varón y María permaneció virgen antes, durante y después del embarazo.
Cada 08 de diciembre celebramos a la Inmaculada Concepción de la Virgen María.
Hoy también es un día muy especial para miles
de niños que aguardan con ansias recibir su primera Comunión, el día del
encuentro con Cristo Eucaristía
domingo, 8 de abril de 2012
Reflexión
dominical (08.04.12)
NUESTRA ALEGRÍA PASCUAL: JESÚS
RESUCITADO
Vamos
a darnos un paseo a través de la liturgia de la Vigilia y del primer
domingo de Pascua:
“Concédenos, Señor, que la celebración
de estas fiestas pascuales encienda en nosotros deseos tan santos que podamos
llegar con corazón limpio a las fiestas de la luz eterna”.
Con
una vela encendida, signo de la fe que tú tienes, has escuchado este pregón:
“Exulten por fin los coros de los
ángeles por la victoria de Rey tan poderoso.
Goce también la tierra, inundada de
tanta claridad y que, radiante con el fulgor del Rey eterno, se sienta libre de
la tiniebla que cubría el orbe entero.
Alégrese también nuestra Madre la Iglesia revestida de luz
tan brillante”.
¿Cuál
fue el motivo de tanto gozo, antes de amanecer el primer día de la semana que
desde la resurrección de Jesús se llamó “domingo”, es decir, “día del Señor”?
“Pasado el sábado, María Magdalena,
María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y
muy temprano, el primer día de la semana al salir el sol, fueron al sepulcro pensando
¿quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?
Al mirar, vieron que la piedra estaba
corrida, a pesar de que era muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron a un
joven sentado a la derecha, vestido de blanco.
Les dijo: “No os asustéis. ¿Buscáis a
Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado. Mirad el sitio
donde lo pusieron”.
María
Magdalena se escapó corriendo para dar la noticia a los apóstoles: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no
sabemos dónde lo han puesto”.
Juan
y Pedro, salieron, corriendo también, al sepulcro y encontraron las vendas en
el suelo y el sudario, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un
sitio aparte.
Juan
llegó, entró, vio y creyó. Fue el primero en dar el sí a la resurrección de
Cristo, aún antes de verlo resucitado.
San
Pablo nos pide a quienes creemos que la resurrección de Jesús es la certeza de
nuestra propia resurrección, una actitud comprometida:
“Ya que habéis resucitado con Cristo,
buscad los bienes de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios;
aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra”.
Hemos
de trabajar en este mundo cumpliendo el deber que Dios nos ha dejado: completar
la obra de la creación, glorificando con ello a Dios. El don de Dios en el
Resucitado es maravilloso. Es una invitación a la esperanza del cielo, pero
debemos vivir aquí hasta que Él nos llame, con el corazón en el cielo donde
está Cristo, nuestro Señor y Redentor, recordando que “hemos
muerto y nuestra vida está con Cristo escondida en Dios”.
“Cuando aparezca Cristo, vida nuestra,
entonces también nosotros apareceremos, juntamente con Él, en gloria”.
Nuestra
Madre, la Iglesia ,
en estos solemnes días de Pascua nos invita, de diversas formas, a glorificar y
agradecer al Señor, que no sólo dio la vida por nosotros, sino que además
resucitó y su resurrección es la certeza de nuestra propia glorificación y la
seguridad de que un día estaremos con Él para siempre:
“Ofrezcan los cristianos ofrendas de
alabanza a gloria de la víctima propicia de la Pascua ”.
Sí.
Ofrezcamos lo mejor de nosotros mismos y pidamos:
“Rey vencedor, apiádate de la miseria
humana y da a tus fieles parte en tu victoria santa”.
Esta
Pascua en que revivimos con fe y con alegría la resurrección, no sólo el
domingo sino toda una semana, vivámosla como nos enseña San Pablo:
“Celebremos la pascua no con levadura
vieja de corrupción y pecado sino con los panes ázimos de la sinceridad y la
verdad”.
Esto
dará un rumbo nuevo a nuestra vida y nos ayudará a parecernos a Cristo, que ha
resucitado para darnos vida eterna.
Repitamos
con nuestro salmo responsorial:
“¡Este es el día en que actuó el
Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo!”
Por
eso no nos queda más que cantar con el gozo de la liturgia:
“Demos gracias al Señor porque es
bueno, porque es eterna su misericordia: No he de morir, viviré para contar las
hazañas del Señor”.
La
obra del Padre es maravillosa. “Es un
milagro patente: la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra
angular”.
¡FELIZ
PASCUA DE RESURRECCIÓN!
José
Ignacio Alemany Grau, obispo
domingo, 25 de marzo de 2012
Reflexión dominical
25.03.12
EL PODER DE UN GRANO
Un hombre tenía hambre.
Pensó: ¡Los cocino y me los como!
Pero tenía una chacra sin sembrar y pensó que si mortificaba un poco y trabajaba, en vez de un puñado cosecharía un costalillo.
Pero tenía una chacra sin sembrar y pensó que si mortificaba un poco y trabajaba, en vez de un puñado cosecharía un costalillo.
Cuando lo cosechó pensó:
¿Y si los vuelvo a sembrar en vez de comerlos?
Repitió la experiencia
varias veces y a los cinco años alquiló el campo del vecino para sembrar más...
¡No hagas caso! ¡Es un
cuento!
El Evangelio de hoy es
impresionante.
Jesús era Dios y podía
seguir viviendo y haciendo milagros y ganando fama y ser un rey más poderoso
que todos los que tuvo y soñó Israel.
Pero pensó: Si no me
siembro me quedaré solo.
No servirá mi vida para
estos pobres hombres que necesitan que “uno se sacrifique por todos”, según el
plan del Padre.
Y no sólo lo pensó, sino
que lo dijo en voz alta como para comprometerse más ante la multitud de
extranjeros que habían venido a la fiesta, incluidos los griegos que venían
preguntando por Él:
“Os aseguro que si el
grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere da
mucho fruto”.
Y luego invitó a todos los
que quieran seguirle para que lo imiten y hagan lo mismo y la siembra se
multiplique en todos los campos.
(¡Es importante pensarlo!)
Para cosechar hay que
imitar a Jesús, dar la vida como Él y seguirlo hasta gozar la recompensa del
Padre.
No fue fácil para Jesús
aceptar el “entierro” en un surco, en plena juventud.
Su alma se estremeció
hasta el punto que muchos autores enseñan que ese momento de la vida da Jesús
corresponde a una forma concreta que empleó San Juan para narrar la oración del
huerto, la agonía, de que hablan los sinópticos (agonía significa lucha).
Jesús se estremeció:
“Ahora mi alma está
agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido,
para esta hora. Padre, glorifica tu nombre”.
Y el Padre corresponde y
lo fortalece:
“Lo he glorificado y
volveré a glorificarlo”.
Cuando Jesús se siembre en
el Calvario, toda la humanidad se volcará en Él…
¡Y el trigo se multiplicó!
Y se hizo Eucaristía y
todos lo comemos, porque todos tenemos hambre de Dios…
Ese Dios cercano que es
Jesús Eucaristía.
“Cristo, en los días de su
vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que
podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado.
Él, a pesar de ser Hijo,
aprendió, sufriendo, a obedecer”.
Así, y gracias a su
entrega, Jesucristo se ha convertido para todos en autor de nuestra salvación.
Toda esta novedad es la
que anunció el profeta Jeremías en la primera lectura de hoy.
Cristo con su muerte y su
sangre entregada, iniciará una “Nueva Alianza que traerá la felicidad
definitiva para todos y que cada día recordamos en el momento de la
consagración del vino.
Después de meditar tanta
entrega y tanto don, por parte de Jesús nos sale de lo más íntimo de nuestro
ser el salmo responsorial de hoy:
“Oh Dios, crea en mí un
corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme… devuélveme la alegría de
su salvación”.
José Ignacio
Alemany Grau, obispo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





.jpg)

