lunes, 14 de junio de 2010

CICLO C - TIEMPO ORDINARIO - DOMINGO XI (P. José Mª Doménech SDB)



Cristo nos perdona en la pedagógica Misericordia de Dios, el Amor de su cercanía sanadora nos lleva al deseo de Amar y Convertirnos


2S. 12, 10-13: "Natán dijo a David: «Esto dice el Señor, Dios de Israel: Yo te he ungido Rey de Israel… y estaba dispuesto a concederte otros favores. ¿Por qué has despreciado al Señor cometiendo lo que Él juzga negativo? Has asesinado a Urías… y has hecho masacrar a los ammonitas… ya que tú me has despreciado… la espada nunca se apartará de tu casa» David dijo…: «He pecado contra el Señor»…"


Salmo 31: "Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado".


Gal. 2, 16.19-21: "Saben Uds. que nadie puede ser justo por haber cumplido las obras que manda la ley, sino, tan sólo, por creer en Jesucristo… estoy crucificado con Cristo Jesús. La vida que ahora vivo no es mía: es Cristo quien vive en mí, gracias a la Fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí. No quiero despreciar la gracia de Dios…".


Lc. 7, 36-8,3: "Un fariseo invitó a Jesús… una mujer… pecadora… se quedó detrás de los pies de Jesús llorando… mojaba los pies con sus lágrimas, los secaba con sus cabellos y los ungía con perfume… El fariseo… pensaba: «…Si Jesús fuera un profeta, sabría quién es esta mujer…» Jesús le dijo: «Simón, quisiera decirte algo»… «Dos hombres le debían a un prestamista… quinientas monedas… y… cincuenta… el prestamista les perdonó la deuda. ¿Quién te parece que le amará más?» Simón respondió: «Creo que aquél a quien más le perdonó» Jesús le dijo: «Así es» Se giró a la mujer y dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer?... ama mucho y es que son muchos los pecados que le han sido perdonados…» Después, dijo a la mujer: «Tus pecados te son perdonados… Tu Fe te ha salvado. Vete en Paz»".


¿Quién no ha necesitado jamás ser perdonado? ¿Nos damos cuenta de todo lo que cuesta pedir perdón; del por qué es necesario pedir perdón; de cómo pedir perdón sin denigrarse?


Dios no desea que nadie pierda las ganas de vivir, pues eso le llevaría a su muerte; y esto puede suceder si la culpa se lo come por el remordimiento y el miedo o lo destruye el rencor y, la sed de infligir castigo por venganza contra quien, según él, le perjudicó.


Todo pecado, conocido o desconocido por los demás, por un lado, ofende al creador, pues se desfigura su obra de vida y amor; por otro, denigra al pecador, pues éste se somete a una esclavitud que le es impropia; y, por fin, ofende a la sociedad en la que está, pues ésta se ve privada de una vida fecunda y la salud moral que necesita para ser una sociedad madura y capaz de superar las dificultades naturales de su vida y del dominio del mundo en el que está. Por eso el pecado pide la recuperación del equilibrio y la dignidad de los miembros de la sociedad.


El pecador, por tanto, deberá reconocer que se equivocó y se denigró con su decisión insana y quien fue ofendido por el pecado deberá, si desea recuperar la paz y madurar en su dignidad de persona, imagen de Dios, abrirse a la misericordia y a la justicia, que es un ejercicio de la misericordia en la caridad, y, por tanto, abrirse al perdón, que se basa, ante todo, en la verdad para poder ayudar al pecador a recuperarse y madurar. En todo momento lo importante es la vida en el Amor. Es decir, ser como Dios, nuestro modelo de ser y de vivir.



El pecado violenta el plan de Dios en nuestra vida pervirtiéndonos y atrapándonos en antojos


David traiciona la confianza de Dios denigrando la autoridad real con su antojo criminal.


Natán le hace conocer la desaprobación de Dios por esto; cómo se ha denigrado él y su reino y cuáles serán las consecuencias. David, reconoce y se arrepiente: ésa será su salvación.



Sólo hay una seguridad para mantenernos libres en el Amor de Dios: la cruz de Cristo


El valor de la propia vida no puede depender del buen comportamiento, pues éste es muy débil y sujeto a los vaivenes de la ley y de la sociedad. Lo importante es la conciencia.


Una conciencia sana se basa en un criterio sano. El único estable es Cristo crucificado. Fundado en el Amor de Dios que es inconmovible, fiel y sanador. No hay nada más sano.



En Cristo todo juicio es de salvación y enaltecimiento de la persona humana, sea quien sea.


Simón ha desfigurado su visión de Dios, pues no comprende su Misericordia. Para Dios lo más importante es la recuperación de la Vida y Paz de sus hijos. Por ellos da su vida.


Pidamos a María la humildad de acercarnos arrepentidos al Padre para convertirnos.

lunes, 7 de junio de 2010

LA GRAN FIESTA DE LA EUCARISTÍA Por Monseñor José Alemani Grau


Lo que recordamos con fe y amor en el clima doloroso de la Semana Santa, lo celebramos ahora con alfombras de flores, bandas de música, cantos y alegría desbordante.
Es una procesión de corazones con hambre de pan y sobre todo con hambre de Dios.
Y en el corazón de esa procesión está Cristo mismo, Dios y hombre verdadero, a quien paseamos con amor para que bendiga nuestros corazones y llene de sentido y calor nuestras vidas.
En algunas ciudades el jueves después de la Santísima Trinidad y en otras el domingo siguiente se celebra la fiesta del Corpus Christi.
¿Qué significa “Corpus Christi”?
Significa el Cuerpo de Cristo.
Como se trata de un cuerpo vivo es lógico que esté también con su sangre.
De todas formas ahora el misal ha añadido a este nombre la “Sangre” diciendo “Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo”.
¿Qué es la Eucaristía?
Es el corazón de la Iglesia.
Sin la Eucaristía no podría haber Iglesia porque en ella Jesús se hace presente entre nosotros.
Él es la vida. Él es quien da la vida.
Juan Pablo II lo dijo en el mismo título de la encíclica que nos escribió y que debemos meditar frecuentemente: “La Iglesia vive de la Eucaristía”.
Con estas palabras resume todo lo que significa para nosotros este sacramento.
Sin Él no hay vida y sin vida, lógicamente, no existiría la Iglesia.
En Lima hemos tenido el primer Congreso Eucarístico y Mariano. Durante él ha habido un simposio teológico sobre la Eucaristía y María.
Las ponencias fundamentales las han dado el cardenal Antonio Cañizares Llovera, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los sacramentos. En una hora apretada nos dio el resumen de todo lo que sabemos sobre la Eucaristía: “La Eucaristía, misterio de nuestra fe”.
La segunda ponencia: Monseñor Juan Ignacio González Errazuriz, Obispo de San Bernardo, Chile: “Forma eucarística de la vida cristiana”.
Y la tercera: Monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, arzobispo de Yucatán, Méjico: “María mujer eucarística”.
Las conferencias, acompañadas de hermosos paneles, fueron acogidas por un público muy numeroso y feliz.
Espiguemos algunos pensamientos sueltos de estos días:
* Poner a Cristo en el centro de todo será la solución de todos los problemas de la vida cristiana. Por tanto la prioridad de la Iglesia es la centralidad del culto eucarístico.
* La Misa es el sacrificio común de la Iglesia. Su eficacia se extiende a todos los hombres de hoy y de ayer y de mañana. A todos les ayuda aun cuando no coman la Eucaristía.
* Frente a la Eucaristía, adoración asombrada.
* Es preciso que haya coherencia entre nuestra vida y lo que Dios va haciendo en la Eucaristía.
* Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía se hace realmente presente la obra de nuestra redención. La presencia de Cristo es viva, es dinámica, nos atrae hacia sí. Nos hace unos con Él para salir de nosotros y entregarnos a los demás como Él se entregó.
Así nos injerta en la comunidad de los hermanos.
* En la Eucaristía se hace realidad el sacrifico de Cristo y se hace don de presencia entre nosotros: “Yo estaré con Ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. Dios Emmanuel, “Dios con nosotros”.
* La Eucaristía no es un mero recuerdo, es una realidad: Cristo presente en medio de nosotros.
* Todo entero de manera sacramental, es decir bajo las especies del pan y del vino.
* El misterio eucarístico encierra todo el misterio de la Iglesia por eso la Eucaristía es la fuente y la cumbre de toda la vida cristiana. Anticipa la vida eterna y es signo de comunión.
* La Eucaristía y María son inseparables porque la sangre de Jesús es de Ella. Por eso los protestantes no tienen la Eucaristía porque no aceptan a María en sus vidas.
* María tiene la humildad de una hostia. Ella fue el primer sagrario ambulante. La primera custodia que llevó a Jesús por las calles de su tiempo.
Adoremos y amemos este santo sacramento, la Eucaristía, don y misterio, gran regalo del amor de la Santísima Trinidad.

José Ignacio Alemany Grau, Obispo

viernes, 28 de mayo de 2010

SANTÍSIMA TRINIDAD (P. José María Doménech SDB)


CICLO C - TIEMPO ORDINARIO - DOMINGO IX

SANTÍSIMA TRINIDAD (P. José María Doménech SDB)

Todo Dios, Comunión Trinitaria, está centrado en lograr el éxito de toda persona humana: liberarla de todo mal y guiarla a su Gloria

Pr. 8, 22-31: "Esto dice la Sabiduría de Dios: «Mucho antes que comenzara sus obras, el Señor me cuidaba… He sido configurada desde siempre… yo estaba a su lado como el discípulo preferido, cada día era su delicia, jugaba en su presencia… compartía con los hombres mis alegrías."

Salmo 8: "Señor, Dios nuestro, ¡qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!"

Rm. 5, 1-5: "Ahora… como creyentes que somos, estamos en paz con Dios, gracias a Jesucristo, nuestro Señor… es por Él que tenemos la satisfacción de esperar la gloria de Dios. Más todavía, en medio de las pruebas encontramos motivo de satisfacción, porque… nos hacen constantes en el sufrimiento… nos obtiene la aprobación de Dios… que nos da esperanza… no defrauda a nadie, después que Dios, dándonos su Espíritu, ha derramado sobre nuestros corazones su Amor."

Jn. 16, 12-16: "Jesús dijo a sus discípulos: «Tengo todavía muchas cosas que decirles, pero ahora no podrían asumirlo. Cuando venga el Defensor, el Espíritu de la Verdad, Él les guiará al conocimiento de la Verdad completa… Él me dará gloria porque todo lo que les dirá lo ha recibido de lo que es mío. Todo lo que es de mi Padre es mío…»".

Los hombres, varones y mujeres, siempre tratan de penetrar más en el conocimiento de las cosas y de sí mismos. Eso es muy bueno y voluntad de Dios. Unos aciertan, pues mantienen la paz; otros se equivocan pues, al buscar un control caprichoso, pierden su paz, y lo perturban todo. Dios va encaminando las culturas por senderos de mayor y más serena sabiduría.

Los imperios tratan de dominar el mundo, y destruyen; los sabios, al dominarse a sí mismos, lo logran entre todos, poco a poco, sin luchas, sino con sus aportes: ¡Todo es obra silenciosa de Dios en el corazón de la persona humana! Así se generan culturas más sanas.

La Sabiduría de Dios es Dios mismo actuando en el corazón de personas y culturas.

Lo más sabio de Dios es llenarnos de vida y llamarnos a la verdad: lo otro viene solo.

El Padre, en su Sabiduría, todo lo orienta al bien de los que ama y en ellos se complace

El libro de los proverbios nos habla de la Sabiduría de Dios, que Juan y Pablo identifican con Cristo. Ésta dirige toda la constante obra de Dios: todo existe en el maravilloso Plan, de extraordinaria grandeza que Dios ha pensado, en su Sabiduría, desde toda la eternidad. Cristo es su testigo y profeta y el Espíritu lo toma todo de Él para enseñarnos a vivir en ella.

La Vida de Dios es Amar y el objeto del Amor de Dios es el bien de toda persona.

Dios actúa para la vida plena de la persona humana y en ello está su gozo y Gloria.

El Espíritu nos garantiza el éxito final, en la medida que creamos y asumamos la Salvación

El Padre nos ha dado, en su Hijo Jesucristo, al Espíritu que llena nuestros corazones del Amor de Dios y nos garantiza el cumplimiento de nuestra Esperanza: gozar la Gloria de Dios.

Pero esto debemos mantenernos fieles, aun en las pruebas. Esta condición que es muy posible de lograr, a pesar de nuestra fragilidad, pues la Comunión Trinitaria se entrega constantemente, en cada sacramento, para que seamos fuertes y victoriosos en toda circunstancia.

Si vivimos cada día como resucitados, ya somos Justos y estamos en paz con Dios gracias a la Salvación de Jesús. La decisión es personal y diaria, pues Dios es hoy (Es el que es).

Cristo enviará al Espíritu para que comprendamos los alcances de la Vida Nueva en Dios

La promesa del Espíritu es vital para que podemos conocer, comprender y vivir todo el Plan de Salvación de Dios. Éste ha sido concebido por el Padre, transmitido y realizado por el Hijo encarnado y es constantemente llevado a la plenitud total en cada uno por el Espíritu Santo.

Por el Espíritu Santo, vida del Padre y del Hijo, Maestro de nuestra Vida Nueva en Dios, nosotros podemos vivir, con nuestra misma naturaleza humana, en la Familia Divina, gracias a la humanidad de Cristo Jesús, nuestra Cabeza, de la que la Iglesia es su Cuerpo Místico.

Al crearnos Dios nos ofrece vivir su misma Vida y, para eso, viene en el Espíritu.

Pidamos a María docilidad al Espíritu para vivir, como el Hijo, la Voluntad del Padre.

Entramos, con este domingo, a la semana IX del tiempo ordinario; éste se retomó la semana pasada.

Celebramos este domingo, el primero después de Pentecostés, la fiesta de la Santísima Trinidad: todo Dios a nuestro favor; siempre interesado en cada uno de sus hijos, mujeres y varones, de todas las razas y culturas; buscando su éxito final y su libertad total para que pueda vivir, de verdad, felices allí donde están y así como están sin condicionamientos que no sean los que el amor y la vida misma ponen. ¡Cuántas infelicidades nos llegan porque deseamos que el mundo dé vueltas según nuestros criterios! Y éstos qué rápido cambian, basta ver la historia de las ideologías...

No hay nada más efímero que la mente y el corazón de la persona humana dejada a sus propias fuerzas...

Si no nos apoyamos en algo sólido, nosotros aparecemos como un fluir... Todo cambia; nos cansamos de todo... Buscamos novedad, no se sabe para qué ni con qué criterio, pero novedad como si fuéramos chiquillos... Los años nos estabilizan, sí, pero también muchas veces, si no hemos encontrado la estabilidad antes, nos quitan los sueños y las ganas de caminar... porque ya nos hemos cansado y nos hacemos viejos... No por los años transcurridos, sino por los años de luchas erráticas con sueños demasiado ilusos y demasiado... ¡necios y locos!

Solo quien sueña con y como Dios, lucha más, lucha mejor y se agota menos, porque sabe que en Él todo tiene futuro verdadero y eterno. Sólo Él es Él... ¡Lo dijo: «Yo soy el que soy»! Podemos fiarnos...

Dios no cambia pero es perpetua novedad... Nunca se repite... Crea incesantemente y cada uno de sus hijos es único e irrepetible...

Pretender clonar personas significa gritar, con los hechos por cierto, que no somos Dios pero sí lo suficientemente necios e irresponsables como para jugar a serlo sin importarnos las consecuencias. Solo por eso, esto debería considerarse un delito de 'lesa humanidad'.

El Padre solo piensa en el bien de todos sus hijos y envía al Hijo Único, imagen perfecta de su Vida-Amor, para que nos enseñe a comprenderle, a comprender su amor Providente-Misericordioso-Redentor, y a vivir en sus planes de Vida Nueva y eterna. Los dos para que seamos capaces de comprender algo que nos sobrepasa y nos trasciende, vienen en el Espíritu Santo que nos lleva a creciente plenitud para que logramos el éxito en nuestra vida: ser lo que somos=como Dios, Comunión Trinitaria, que en nosotros se expresa en la comunión de personas que logran formar una comunión de naciones; en la comunión de vida, en la familia; en la comunión de Fe de nuestra relación como familia de Dios en Cristo, con el mismo Espíritu que nos lleva a vivir y gozar del Padre, ya desde ahora y para siempre.

La fiesta de la Santísima Trinidad es fiesta de esperanza, de alegría, de seguridad, de certeza, de compromiso por la unidad de todos, más allá de las diferencias naturales.

Dios nos ayude a ser cada día más fieles a su Voluntad de Vida Nueva para todos.

Dios nos bendiga a todos.

Unidos en oración con María, nuestro Auxilio:

P. José Mª Doménech SDB

domingo, 23 de mayo de 2010

CICLO C - TIEMPO DE PASCUA - DOMINGO VIII PENTECOSTÉS por el P. José Mª Doménech SDB


Cristo nos envía del Padre su Espíritu para que el Amor de Dios renueve a todo hombre y ellos formen la Comunión de salvados en al Fe
Hch. 2, 1-11: "…el día de Pentecostés, estando todos juntos en el mismo lugar, de repente se sintió venir del cielo como un fuerte viento que llenó toda la casa… Entonces se aparecieron como unas lenguas de fuego que se distribuyeron y se posaron sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo… Residían en Jerusalén judíos piadosos de todas las nacionalidades…: «¿No son galileos todos estos que hablan?..., pero les escuchamos proclamar las grandezas de Dios en nuestras propias lenguas natales.»"
Salmo 103: "Envía tu Espíritu, Señor, y renueva la faz de la tierra
1Cor. 12, 3b-7.12-13: "Nadie puede confesar que Jesús es el Señor si no es por un don del Espíritu Santo. Los dones que recibimos son diversos, pero uno solo es el Espíritu que los distribuye… Las manifestaciones del Espíritu distribuidas a cada uno son un bien para todos… Todos nosotros, judíos o griegos, esclavos o libres hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo cuer-po…"
Jn. 20, 19-23: "…los discípulos estaban en casa con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús entró, se puso en medio de ellos y les dijo: «La Paz sea con Uds…. Como el Padre me ha enviado, yo los envío» Entonces sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo. A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes no perdonen, quedarán sin perdón»".
Dios llamó al Pueblo elegido para que todos los pueblos conocieran a Dios de verdad. Lo ha hecho también con nosotros. El soplo de Dios nos recrea para llenarnos de sus dones a fin que el mundo conozca las maravillas de Dios. Éstas transforman a las personas desde dentro.
El don del Espíritu es esencial para asumir el Amor Salvador de Dios. No basta co-nocerlo con la inteligencia. El don del Espíritu supone apertura del corazón, disponibilidad in-terior, voluntad de conversión desde el fondo del propio ser, porque Dios jamás impone nada.
La unidad, tanto del propio interior, como la de pueblo, es una real conquista garanti-zada por la docilidad interior de los interesados a la constante obra de Dios. Quien quisiera im-ponerla la alejaría cada día más. Las personas son como Dios y merecen respeto y veneración.
El Espíritu de Dios es fuente de unidad, porque es la sustancia de la Comunión Trini-taria. Nos ha sido dado para hacer de la Iglesia la fuerza vital, luz y sal de la Humanidad, an-siosa de vida, paz y justicia para la dignidad de personas y pueblos, como Dios quiere.
Todos los pueblos son destinatarios de la Salvación, sellada y hecha patente por el Espíritu
Nadie queda excluido de la Salvación. Cristo, según el Plan del Padre, la consiguió y el Espíritu, enviado por el Padre y el Hijo, la selló con su aliento renovador y su fuego purificador a favor de todos los pueblos, por eso todos entendían el mensaje de Vida y Salvación.
La presencia del Espíritu todo lo llena. Quien de verdad lo desea y lo espera, ciertamente lo recibe. Él nos lleva a la unidad según estemos abiertos y dispuestos a construirla con Él.
El símbolo de las lenguas, que corrige Babel, habla de la humildad ante el don de Dios.
Para eso Él nos da sus does, a cada uno lo suyo, para el bien de toda la Comunidad
Los dones del Espíritu: Sabiduría, Entendimiento, Ciencia, Consejo, Fortaleza, Piedad y Temor de Dios, nos hablan de la apertura necesaria al que todo lo da para la unidad de todos. Con la Resurrección estamos todos llamados a ser Cuerpo de Cristo con la vida de su Espíritu.
El Espíritu es uno solo para que todos lo vivamos todo ante todo para el bien de todos.
La diversidad es riqueza a beneficio de la Comunidad. Somos y vivimos para los demás.
Cuando el Espíritu viene y nos recrea, deja su marca y ésta se muestra en la Paz y el Perdón
La Resurrección nos llama a vivir como resucitados, para eso Jesús nos da su Espíritu.
El Espíritu nos da su Paz, fruto de la ciencia y entendimiento de la Sabiduría de Dios que nos permite escuchar y comunicar su Palabra como Consejo de vida para la vida en Dios.
Por el Espíritu vivimos el Perdón, expresión de Amor del Dios que salva y renueva.
Pidamos a María vivir con fortaleza la delicadeza de tratar de no ofender jamás a Dios.

domingo, 2 de mayo de 2010

EN DEFENSA DEL PAPA (POR JAVIER TEMOCHE QUESADA SC)



Repetidamente se ha divulgado por distintos medios noticias que atacan a la Iglesia Católica y desprestigian la autoridad del Papa Benedicto XVI. Precisamente sobre esto un sacerdote amigo, me contó este hecho que le sucedió hace muchos años.
Recuerdo -me relató- que encontré tirado junto a otras cosas que se iban a desechar, un pequeño catecismo, todo maltratado, roto y con las hojas descoloridas. Me llamó la atención -continuaba- y se me quedó muy grabado una frase que estaba en la primera hoja de este librito: “No hay sacerdotes malos, hay hombres malos vestidos de sacerdotes”
Frente a noticias escandalosas y por un exceso de tolerancia, podría pensarse que estamos agazapados, muertos de vergüenza de pertenecer a la Iglesia Católica, por eso es necesario nuestro punto de vista.
Queda claro, que no defenderemos a los hombres malos vestidos de sacerdotes, defendemos a nuestra madre la Iglesia Católica y al Papa Benedicto XVI y junto a ellos a nuestros obispos y a miles de hombres buenos que visten la sotana, a miles de religiosas y laicos consagrados que son verdaderos “Cristo” en la tierra, por su comportamiento, por su forma de vida, por su ejemplo diario.
Creer en la Iglesia y en el Papa es nuestra fe, por eso la defendemos y cuando alguien difunde noticias diciendo que la Iglesia no hace nada, o que el Papa oculta casos a pesar de tener conocimiento; no caigamos en el facilismo de juzgar y criticar tan sólo teniendo el argumento de una parte: la noticia escuchada.
Se ha hecho insinuaciones y se ha emitido todo tipo de juicios sobre los casos de pederastia, casos con víctimas reales de las que se han valido para atacar al Papa y poner en el juicio de la gente la estabilidad de la Iglesia Católica, nada más equivocado. Considero que hay un interés claro de tratar de desprestigiar a la Iglesia y de poner en juicio al Papa, intención poco santa que se nota hasta en los comentarios de los presentadores de noticias. Comparativamente si nos fijamos, muy poco o nada se dice de los incontables casos de sacerdotes, religiosos y religiosas santos, que son parte de la Iglesia Católica y que trabajan hasta agotar su vida por la salvación y por la dignidad de las personas. Incontables son los obispos, buenos y santos, entregados a sus diócesis para que sus fieles se acerquen a Dios y para que estando cerca de Dios sean mejores personas, mejores ciudadanos. Es una garantía para la sociedad que donde haya un buen cristiano, haya un honrado ciudadano, de esto no se habla, porque no vende, porque no es escándalo.
Una es nuestra Iglesia porque uno es su fundador y en ella formamos un solo cuerpo. (1º Co. 12, 12).
Santa es nuestra Iglesia, pues santo es su fundador y santos son sus fines y objetivos. Sus miembros están llamados a ser santos.
Es católica "universal", en cuanto busca anunciar la Buena Nueva y recibir en su seno a todos los seres humanos, de todo tiempo y en todo lugar.
Y es apostólica porque guarda y transmite las enseñanzas oídas a los apóstoles.
Lejos de ser perfectos, y aún reconociéndonos pecadores, sabemos que Dios espera siempre nuestro cambio y conversión, para alcanzar con ella nuestra salvación eterna.
Por eso pido respeto para los católicos y para las autoridades de la Iglesia encabezadas por el Papa Benedicto XVI.
No pretendo animar con este escrito alguna respuesta, sólo defiendo a mi Iglesia y con ella a todos sus miembros buenos, por fe, por amor y por pertenencia.
*Salesiano Cooperador.

sábado, 24 de abril de 2010

DAR LA CARA POR EL PAPA. Por: Monseñor José Alemani Grau


En estos últimos días se han celebrado dos fiestas importantes de Benedicto XVI, el cumpleaños y el aniversario del inicio de su pontificado.
Es claro que nuestro querido Papa merece un sencillo homenaje en la reflexión dominical y con mucho gusto lo hago aprovechando dos datos que me parecen importantes.
El primero es de los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud 2011. Han pedido fotos de los jóvenes para formar la fotografía del Papa.
Han sido mil doscientas fotografías enviadas en menos de 48 horas. Con ellas se ha “pintado” una bella fotografía (collage) que tiene su interpretación, dada por los mismos jóvenes.
He aquí algunas de estas frases:
- “Es como ver a toda la Iglesia con una sola vista”, en la imagen del Papa.
- “Me encanta dar la cara por el Papa”.
Esta frase, evidentemente, es de doble sentido: corresponde tanto al lema escogido por los organizadores: “Dar la cara por el Papa”, como al gozo juvenil de verse en el rostro de Benedicto XVI.
Es claro que muchísimos jóvenes no han podido ver su rostro en el del Papa, como hubieran deseado, porque no llegó a tiempo o porque ha sido una multitud la que ha contestado:
- “Mandé mi foto y no aparezco, aun así me siento parte del collage. Felicidades Papa Benedicto!!! Bendito el que viene en el nombre del Señor”.
La gran foto es algo muy original que se merece Benedicto XVI que ama muchísimo a los jóvenes y que también es muy apreciado por ellos, como lo demuestran las multitudes que se congregan junto a él.
Otra de las cosas que más me han gustado en estos días, son las palabras del cardenal Sodano felicitando al Papa el domingo de Pascua. Él es el decano de los cardenales.
Las transcribo a continuación como un homenaje al Pontífice y una oportunidad para que ustedes las hagan suyas en oración.
(En aquellos momentos llovía mucho pero la Plaza y la Vïa de la Conciliación seguía abarrotada de gente):
“Padre Santo, en esta solemne fiesta de Pascua, la liturgia de la Iglesia nos invita a una santa alegría, diciéndonos: “Este es el día que hizo el Señor: ¡alegrémonos y regocijémonos en él!”. Aunque la lluvia cae sobre esta histórica plaza, el sol brilla en nuestros corazones. Con este espíritu hoy nosotros nos estrechamos en torno a Usted, el Sucesor de Pedro, el Obispo de Roma, la roca indefectible de la Santa Iglesia de Cristo, para cantar con usted el Aleluya de la fe y de la esperanza.
Le estamos profundamente agradecidos por la fortaleza de ánimo y el coraje apostólico con que nos anuncia el Evangelio de Cristo. Admiramos su gran amor que, con corazón de Padre, hace propias “las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de hoy, sobre todo de los pobres y de los que sufren”, por usar las palabras del Concilio Ecuménico Vaticano II en la Gaudium et Spes.
Hoy, por medio mío, toda la Iglesia desea decirle en coro: ¡Feliz Pascua, amado Santo Padre! ¡La Iglesia está con usted!
Con usted están los cardenales, sus colaboradores en la Curia Romana. Con usted están los hermanos Obispos esparcidos por el mundo, que guían las tres mil circunscripciones eclesiásticas del planeta. Están particularmente con usted en estos días aquellos cuatrocientos mil sacerdotes que sirven generosamente al pueblo de Dios en las parroquias, en los oratorios, en las escuelas, en los hospitales y en otros numerosos ambientes, como también en las misiones, en las partes más remotas del mundo.
Padre Santo, está con usted el pueblo de Dios, que no se deja impresionar por las habladurías del momento, por las pruebas que en ocasiones golpean a la comunidad de los creyentes. Jesús, de hecho, nos había dicho: “En el mundo tendréis tribulaciones”, añadiendo, sin embargo, de inmediato: “pero tened valor: yo he vencido al mundo” (Jn16, 33).
El pasado jueves, en la Santa Misa para la bendición de los Santos Óleos, Vuestra Santidad nos ha edificado a todos nosotros hablándonos de la bondad de Dios y recordándonos las palabras inspiradas del primer Obispo de Roma, el Apóstol Pedro, que describía así la actitud de Cristo durante su Pasión: “Cuando lo insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profería amenazas; al contrario, se ponía en manos del que juzga justamente” (1 Pedro 2,23).
Padre Santo, nosotros trataremos de atesorar sus palabras. En esta Solemnidad pascual, nosotros rezaremos por usted para que el Señor, Buen Pastor, continúe sosteniéndolo en su misión al servicio de la Iglesia y del mundo.
¡Feliz Pascua, Padre Santo! ¡Feliz Pascua, dulce Cristo en la tierra! ¡La Iglesia está contigo!

Mons. José Ignacio Alemany Grau, Obispo

sábado, 31 de octubre de 2009

Razones para no celebrar Halloween


1. No es una actividad cristiana. Ninguna iglesia de denominación cristiana celebra esta fecha. Ni católicos, ni evangélicos, celebramos y nunca celebraremos una noche dedicada a la exaltación de la brujería en ninguna de sus formas.
2. Va contra las enseñanzas de Jesús. Jesús está en contra de la brujería en todas sus formas: espiritismo, hechicería, adivinación, lectura de cartas, horóscopos, astrología y tantas máscaras con que se encubre la maldad. Estas han sido declaradas enemigas de la Palabra de Dios desde tiempos muy remotos y van contra todas las enseñanzas de nuestro Señor, quien dice claramente que "el que no está conmigo está contra mí". Hay innumerables referencias bíblicas donde se condena el uso de todas estas clases de mal.
3. No es una tradición autóctona. Como ocurre siempre que se importan actos culturales diferentes a los nuestros, el verdadero significado queda relegado a una simple imitación. Jamás se ha celebrado como parte de nuestra cultura e idiosincrasia una noche dedicada a las brujas.
4. Sirve para rendir culto a Satanás. Aunque en apariencia es una actividad recreativa y muy llamativa, sobre todo para los niños, su verdadero significado sigue oculto a nuestros ojos. En muchos países, incluyendo el nuestro, los grupos satánicos usan esa noche para un "culto" especial dedicado a Satanás y en muchos países alrededor del mundo, se hacen sacrificios humanos, sobre todo de niños que han sido secuestrados de sus hogares y que son ofrecidos como víctimas inocentes en una noche de lujuria, drogas, alcohol y toda clase de desenfrenos, en las llamadas "misas negras".
5. Se opone al primer mandamiento. Este tipo de actividades, ni exalta el nombre de Jesús, ni tiene nada que ver con su Padre Celestial y mucho menos con el Santo Espíritu del Dios Altísimo. Por lo tanto, va en contraposición al primer mandamiento de amar a Dios con toda nuestra alma, nuestra mente, nuestro corazón, con todas nuestras fuerzas, en fin con todo nuestro ser.
6. Participar es olvidarse de Dios. Participar quiere decir "ser parte de": si usted participa está siendo parte de esta tremenda responsabilidad espiritual: No sólo se está alejando u olvidando de la adoración al Dios Eterno e Inmortal, sino que está siendo parte de una actividad que glorifica a las brujas y a su padre Satanás.
7. Contamina y esclaviza a nuestros niños. No hay magia blanca y magia negra buena, no hay brujas buenas y brujas malas. Toda la actividad demoníaca se disfraza y se oculta para ganar adeptos y así muchas veces "vestimos" a nuestros niñitos como "brujitas" y "diablitos". Jesús dijo: "Dejad que los niños vengan a mí y NO SE LO IMPIDÁIS, porque de los tales es el Reino de los Cielos". ¿Llevaría usted a sus niños disfrazados ante Jesús y los podría presentar libremente y con su conciencia tranquila? Jesús necesita a sus niños libres de toda clase de máscaras y limpios de toda contaminación.
El 31 de octubre tú puedes hacer la diferencia en la vida de otra persona. Para que esto suceda, tú tienes la última palabra.
"Sepan discernir lo que le agrada al Señor. Y no tomen parte en las obras estériles de las tinieblas; al contrario denúncielas" Efesios 5:10-11

martes, 6 de octubre de 2009

LA FE


En primer lugar digamos que el amor a Dios engendra la fe. La fe es la confianza total, plena, absoluta en Dios. Tener fe es creer que Dios está con nosotros en las buenas y en las malas: cuando estamos en gracia, cuando estamos tentados, cuando estamos pensando y cuando hemos pecado.
Tener fe es creer que Dios nunca se aparta de nosotros y que él siempre está a nuestro lado para alentarnos en nuestras luchas y para levantarnos en nuestras caídas.
Tener fe es creer que estamos en las manos de Dios y que Él nunca nos va a dejar caer de sus benditas manos; y si alguna vez caemos Él extenderá su brazo grande y poderoso para sacarnos del abismo en el que nos encontremos.
Para los cristianos tener fe es creer en Jesucristo. Es decir creer que Dios ha hecho palpable su amor en Jesús de Nazareth y que solo nos salvaremos si creemos en Él y lo amamos con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y toda nuestra mente. El núcleo de la fe cristiana es el Kerigma: creer en Jesús muerto y resucitado por nuestra salvación.
Dice Jesús que la fe tiene una fuerza impresionante y que es capaz de mover montañas (Mt.17,20). Es evidente que esta afirmación del señor es una metáfora. Por tanto, no se puede entenderla literalmente, como aquella señora que leyendo la Biblia se encontró con este texto y entonces dijo : “vamos a ver si es cierto”. Al anochecer abrió su ventana y le ordenó a una enorme montaña que estaba frente a su casa: “quiero que te muevas un poco más a la izquierda”. Inmediatamente cerró su ventana y se fue a dormir. Al día siguiente se levantó y lo primero que hizo fue acudir a ver que había sucedido con la montaña. Al abrir su ventana se dio con la ingrata sorpresa que la montaña seguía en su mismo lugar, firme y majestuosa. Entonces la mujer exclamó: “Ya sabía que eso no iba a suceder”.
Ya hemos dicho que este texto no podemos entenderlo literalmente, sino de un modo figurado. Con estas palabras el Señor quiere decir que la fe es capaz de transformar los corazones que a veces son tan pesados como las montañas. Por eso, en el antiguo testamento, Dios promete cambiar el corazón de piedra por un corazón de carne. (Ez.36,26)
Pero si nuestra fe no es tan grande, como para mover montañas no debemos preocuparnos. Lo importante es que tengamos fe, aunque sea tan pequeñita como el gramo de mostaza. Eso lo dice Jesús en el texto antes citado: “Si tuvieras fe aunque sea como un grano de mostaza”. Por tanto, aunque nuestra fe sea tan pequeñita como el grano de mostaza estamos seguros que puede germinar , crecer y dar frutos abundantes. Para ello tenemos que orar como los discípulos diciéndole al Señor: “Auméntanos la fe” (Mt.17,5; o como aquél hombre del evangelio que imploró : “Creo, Señor, pero auméntame la fe”(Mc. 9,24)

domingo, 27 de septiembre de 2009

San Francisco de Asís


Nació en Asís (en el centro de Italia) en 1181, por lo que es llamado "Francisco de Asís". Francisco procedía de una familia rica. Su padre era comerciante de telas. Vivió como todos los jóvenes de su edad y de su época diversas experiencias: las fiestas, las escapadas e incluso las guerras, durante las cuales fue hecho prisionero y sufrió enfermedades. Durante su convalecencia, sintió una insatisfacción profunda ante la vida. Buscó, miró a su alrededor, pero su pregunta quedó sin respuesta...
Un día, escuchando un pasaje del Evangelio, le llegó la respuesta a lo que buscaba: pasar la vida amando a toda la creación. Transformó entonces su vida, se hizo pobre, tomo la tarea de anunciar el mensaje de alegría, de esperanza y de amor contenido en la Biblia, y de llevar la paz a todas las gentes y a toda la Creación. Se vistió de un sayal gris y se ciñó con un cordón. Se vistió con los vestidos de los pobres de su época.
Toda su vida se convirtió en un anuncio y trabajo en defensa de la solidaridad con los pobres, los disminuidos, los marginados. Denuncia las injusticias y se opone a toda apropiación. En la oración encuentra su fuerza para amar y para ayudar a los otros. Un día descubre que toda la Creación forma una gran familia, una especie de fraternidad universal. Entonces invita a todos los hombres a cantar al Señor, al amor mutuo y al respeto de nuestra madre tierra, de nuestra hermana la luna, de nuestro hermano el sol...
Sus hermanos frailes querían convertir la fraternidad en una orden como las otras que existían: con grandes conventos, mucha organización, dedicación al estudio... e intentaron quitarles la gran libertad que tenían de ir de un lugar a otro y vivir en chozas y lugares abandonados. Eso reportó a Francisco un gran dolor.
Al final de su vida, resume en el "Cántico del hermano sol" sus enseñanzas sobre el respeto y el amor que todos los humanos deben tener hacia todas las criaturas de Dios. Reúne así las preocupaciones de los que cuidan la defensa de la naturaleza, de los animales y del medio ambiente. Por esto se le nombró en 1979 "patrón de los ecologista".
Cuando sólo tenía 44 años sintió que le llegaba la hora de partir a la eternidad. Dejaba fundada la comunidad de Franciscanos, y la de hermanas Clarisas. Con esto contribuyó enormemente a enfervorizar la Iglesia Católica y a extender la religión de Cristo por todos los países del mundo. Los seguidores de San Francisco (franciscanos, capuchinos, clarisas, etc.) son el grupo religioso más numeroso que existe en la Iglesia Católica. El 3 de octubre de 1226, acostado en el duro suelo, cubierto con un hábito que le habían prestado de limosna, y pidiendo a sus seguidores que se amen siempre como Cristo los ha amado, murió como había vivido: lleno de alegría, de paz y de amor a Dios.
Cuando apenas habían transcurrido dos años después de su muerte, el Sumo Pontífice lo declaró santo, el 16 de julio






San Francisco de Asís, su biografía
San Francisco de Asís, (1182-1226), místico italiano y predicador, fundador de los franciscanos. Giovanni Francesco Bernardone nació en Asís, en el seno de una acaudalada familia.
Durante su juventud Francisco llevó una vida mundana y despreocupada. Tras una batalla entre Asís y Perugia estuvo encarcelado un año en esta última ciudad. Al salir de la prisión se incorporó otra vez en el ejército de su ciudad, y se fue a combatir a los enemigos pero no llegó al campo de batalla porque se enfermó y en plena enfermedad oyó que una voz del cielo le decía: "¿Por qué dedicarse a servir a los jornaleros, en vez de consagrarse a servir al Jefe Supremo de todos?". Entonces se volvió a su ciudad, pero ya no a divertirse y parrandear sino a meditar en serio acerca de su futuro
Paseando un día por el campo encontró a un leproso lleno de llagas y sintió un gran asco hacia él. Pero sintió también una inspiración divina que le decía que si no obramos contra nuestros instintos nunca seremos santos. Entonces se acercó al leproso, y venciendo la espantosa repugnancia que sentía, le besó las llagas. Desde que hizo ese acto heroico logró conseguir de Dios una gran fuerza para dominar sus instintos y poder sacrificarse siempre a favor de los demás.
A su regreso a Asís en 1205 ejerció la caridad entre los leprosos y comenzó a trabajar en la restauración de ruinas de iglesias en respuesta, según se dice, a una visión en la que el crucifijo de la iglesia en ruinas de San Damián en Asís le ordenó que reparara su casa. El cambio de carácter de Francisco y sus gastos en obras de caridad enfurecieron a su padre, que le desheredó de forma legal. Francisco, despojándose de su camisa, de su saco y de su manto, los entregó a su padre diciéndole: "Hasta ahora he sido el hijo de Pedro Bernardone. De hoy en adelante podré decir: Padrenuestro que estás en los cielos". El Sr. Obispo le regaló el vestido de uno de sus trabajadores del campo: una sencilla túnica, de tela ordinaria, amarrada en la cintura con un cordón. Francisco trazó una cruz con tiza, sobre su nueva túnica, y con ésta vestirá y pasará el resto de su vida. Ese será el hábito de sus religiosos después: el vestido de un campesino pobre, de un sencillo obrero.
Para sus oraciones en el monte Subastio, Francisco restauró la ruinosa capilla de Santa María de los Ángeles. En el año 1208, durante una misa, escuchó una llamada diciéndole que saliera al mundo y, siguiendo el texto de Mateo 10, 5-14, "no poseyera nada pero hiciera el bien en todas partes".
Cuando regresó a Asís ese mismo año, Francisco empezó a predicar, provocando la renovación de la espiritualidad cristiana del siglo XIII. Reunió a los 12 discípulos que se convertirían en los hermanos originales de su orden, más tarde llamada la Primera Orden y eligieron superior a Francisco. En 1212 recibió a una joven (una monja de Asís de buena cuna) llamada Clara, en la comunidad franciscana; a través de ella se estableció la orden de las damas pobres (las clarisas, más tarde Segunda Orden franciscana). Fue después, en 1212, cuando es probable que Francisco emprendiera camino de Tierra Santa, pero una tempestad le obligó a volver. Otras dificultades le impidieron cumplir gran parte de la labor misionera cuando llegó a España a evangelizar a los musulmanes. En 1219 se encontraba en Egipto, donde pudo predicar aunque no consiguió convertir al sultán. Francisco viajó después a Tierra Santa permaneciendo allí hasta el año 1220. Quería ser martirizado y se alegró al saber que cinco monjes franciscanos habían muerto en Marruecos mientras cumplían sus obligaciones. A su regreso encontró oposición entre los frailes y renunció como superior, dedicando los años siguientes a planear lo que sería la Tercera Orden franciscana, los terciarios.
En septiembre de 1224, tras cuarenta días de ayuno, Francisco estaba rezando en el monte Alverno cuando sintió un dolor mezclado con placer, y las marcas de la crucifixión de Cristo, los estigmas, aparecieron en su cuerpo. Los relatos sobre la aparición de estas marcas difieren, pero parece probable que fueran protuberancias nudosas de carne, parecidas a cabezas de clavo. Francisco fue llevado de regreso a Asís, donde pasó los años que le quedaban marcado por el dolor físico y por una ceguera casi total. Sus sufrimientos no hicieron disminuir su amor a Dios y a la creación como queda de manifiesto en su "Cántico de las criaturas", que se cree fue escrito en Asís en 1225, en el que el sol y el resto de la naturaleza son alabados como hermanos y hermanas, y el célebre incidente predicando a los gorriones, representado en numerosas ocasiones. Fue canonizado en 1228. En 1980 el papa Juan Pablo II le proclamó patrón de los ecologistas. En arte, los emblemas de san Francisco son el lobo, el cordero, los peces, los pájaros y los estigmas. Su festividad se celebra el 4 de octubre

Fiesta de San Francisco en Piura


Parte de la Homilía del P. Manuel Rosas Castillo OFM, 25-09-2009…La Norma Fundamental de la Orden se llama Regla. San Francisco escribe “La Regla” que es la Norma de Vida, que se podría comparar con la Constitución Política del País. Es así como concebía la Orden, como quería que fuese su Orden y la hizo aprobar en "Forma Vitae", verbalmente, es decir, de viva voz por el Papa Inocencio III. Eso ocurrió en el año 1209. En 1223 esta aprobación fue ratificada por el Papa Honorio III por una Bula.
Durante tres años hemos celebrado los franciscanos los 800 años de la fundación de la Orden, para preguntarnos; si estamos siendo fieles a San Francisco. Para preguntarnos cuáles son nuestros orígenes. Para mirarnos en el espejo y descubrir si nos parecemos o, no a nuestro padre, si estamos siguiendo o no la Regla de San Francisco. Si la estamos siguiendo, para hacerlo mejor; y si no lo estamos, haciendo para cambiar. Para mirar de frente lo que nos sucede, buscar sus orígenes y proyectarnos, pero desde la verdad de lo que somos y de nuestra vocación. Somos hijos de Dios y estamos llamados a glorificar a Dios no solo con nuestras palabras sino sobre todo con nuestra propia vida.
Características del Carisma franciscano
El Carisma es el conjunto de características que hacen que una persona o una institución sea lo que es. El Carisma franciscano es el conjunto de características que hacen que los franciscanos sean como son.
Cristocentrismo
En primer lugar el Cristocentrismo. Es una característica fundamental del Carisma Franciscano. Porque para Francisco todo es Cristo.
Sucedió cuando él estaba en la guerra. Tuvo un sueño una noche en Espoleto; y en ese sueño, Dios le preguntaba a quien quería servir. ¿Servir al Señor o servir al esclavo? Entonces San Francisco escoge al Señor.
Pero el encuentro definitivo nace cuando en la capilla de San Damián, Cristo le habló y le dijo: Francisco anda y repara mi casa que amenaza ruina. Desde entonces Cristo ha estado a lo largo de toda su vida.
Hace pocos días hemos celebrado la Impresión de las llagas de San Francisco (Los Estigmas de San Francisco) San Francisco llegó a parecerse tanto a Cristo, que incluso las huellas de las heridas de la crucifixión se grabaron en su cuerpo. Por eso hablamos de Cristocentrismo, Cristo es el centro, el eje, el fundamento, lo único que explica la vida de San Francisco. Por eso es una característica fundamental del Carisma Franciscano
Visión Trinitaria
Porque a través de Jesucristo, Francisco conoce al Padre, descubre el amor de Dios Padre y descubre la acción del Espíritu Santo. Padre, Hijo y Espíritu Santo tres personas un solo Dios. Y guiado precisamente por la acción del Espíritu va a fundar la Orden franciscana.
Una enorme devoción por la Santísima Eucaristía porque a San Francisco le conmovía que el Señor hubiera muerto en una cruz por nosotros. Pero lo conmovía aún más, su humildad; el hecho de haberse quedado allí en la Eucaristía como alimento para todos nosotros. Por eso tenía una especial veneración por el Señor revelado en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía y recomendaba a sus seguidores que amaran igualmente al Señor. Francisco estaba enamorado de la Encarnación del Hijo de Dios, porque no le cabía la cabeza que siendo Dios bajara, asumiera la condición de esclavo, asumiera la condición de un ser humano para en nuestro lenguaje darles a conocer quién es verdaderamente Dios. Ese hecho a San Francisco lo conmovía hasta las entrañas. Dios todopoderoso, Dios omnipotente, Sumo Bien, Todo Bien, Bien total, que se convierte en una criatura. Que se gesta en el seno purísimo de una mujer. Eso es algo que va a conmover a San Francisco hasta las lágrimas. No puede entenderlo.
Nosotros muchas veces nos peleamos tratando de ver quién es más poderoso que el otro. San Francisco en cambio está deslumbrado por eso; de cómo Dios siendo todopoderoso se hace humilde y se Encarna; por eso es que San Francisco celebra y tiene la paternidad de la celebración del Nacimiento, porque estaba tan emocionado, amaba tanto esa escena del Nacimiento de Jesús, que decidió representarlo y una vez en una localidad que se llama Greccio celebró por primera vez el Nacimiento y desde allí se celebra el nacimiento por parte de toda la humanidad en toda la tierra
Un amor especial por la Santísima Virgen.
La Porciúncula es la cuna de la Orden, llamada Santa María de Los Ángeles. En San Damián le habló el Señor a Francisco. Tiene precisamente la marca, el sello del amor a la Santísima Virgen María. San Francisco la amaba tiernamente y es una característica fundamental de un franciscano. Un franciscano que no ama a la Santísima Virgen María sencillamente no es un franciscano.
La fraternidad universal que consiste sencillamente en que hay un solo Padre, padre de todos. Entonces todos somos hermanos. No importa el color de la piel, no importa la cantidad de plata que tengamos, no importa cultura que tengamos no importa el aspecto físico que tengamos, lo que importa es que somos hijos, del mismo Padre. San Francisco en ese sentido se considera hermano de todos, pero absolutamente de todos. Hermano de los leprosos, que eran en esa época el segmento más sufrido de la sociedad. Hoy día sería el hermano de los sidosos, el hermano de los alcohólicos, el hermano de los loquitos que deambulan por las calles.
Primero tenemos que aprender a reconciliarnos con nosotros mismos, segundo que tenemos que abrirnos a los demás y descubrir que somos hermanos de todos. Además San Francisco tiene una visión Cosmológica del ser humano. El ser humano no está aislado le la creación. Formamos parte de la creación y no sólo formamos parte de la creación, se nos ha entregado la creación para que la cuidemos. Por eso San Francisco es reconocido en todo el mundo, como el patrono de la Ecología, de la defensa de la naturaleza, de la defensa del medio ambiente, Francisco ve en toda la naturaleza que toda la naturaleza canta a la Misericordia y a la Grandeza de Dios; por eso ama a la naturaleza, por eso la cuida. El Cántico de las Criaturas, es un cántico en el que San Francisco expresa precisamente todo su amor por la creación
La pobreza
Él le llamaba Madonna povertà, señora pobreza. Según él; la raíz de todos los males está en la ambición, está en la avaricia, está en el deseo de ser más, de tener poder o de poseer. Entonces él decide ser como Cristo, pobre, radicalmente pobre, sin nada, desprendido; no ser ambicioso, no andar buscando el poder, Quien busca el poder no sirve. Cuando se tiene que escoger a una persona para un cargo importante, se tiene que escoger a una persona que no quiera aceptar ese cargo, ya que la persona que si lo quiere, es decir que lo busca y hace lo posible para lograrlo; es una persona que no sirve. Porque tiene demasiada ambición y que tiene el corazón lleno de ambición y no tiene de ninguna manera la conciencia limpia
La minoridad aprender a ser menores. Aquí no hay nadie que sea más que los demás. Ser pobres, menores, aprender a ser menores
La humildad
Pero no esa humildad hipócrita. La humildad consiste en reconocer primero lo que somos, los dones que el Señor nos ha dado, pero no en creernos más que los demás y aprender a reconocer los dones que Dios les ha dado a los demás horizontal hermanos se convierte en una maravilla cada hermano lo mismo si es una criatura o si es un anciano, lo mismo que si es un hombre o es una mujer es una auténtica maravilla, es una auténtica creación de Dios
La alegría
Un franciscano triste no es un franciscano. Un Santo triste, es un triste Santo, mejor dicho, no es Santo. Los franciscanos somos constructores de paz, no destructores de la paz. Búscala la paz, promueve la paz, hace la paz…

sábado, 19 de septiembre de 2009

El mundo pide Paz


La paz es fruto de la justicia" leemos en Isaías 32, 15-20, "La paz no es una utopía ni un ideal inaccesible ni un sueño irrealizable... La paz es posible" nos recordaba a menudo Juan Pablo II, mientras que Fray Luís de León nos decía que “Estar en paz consigo mismo es el medio más seguro de comenzar a estarlo con los demás". Pero para crear un clima de paz a nuestro alrededor en lo individual debemos mejorar nuestra salud con una alimentación más sana, sin agresión al reino animal, preservando además la naturaleza y nuestro medio ambiente, elevando nuestras vibraciones y pensamientos, practicando más la TOLERANCIA, ya que el fanatismo, el egoísmo, y ansias de poder surgen de la ignorancia.
La paz reside en el corazón de quien la practica. La verdadera reconciliación entre hombres enfrentados y enemistados solo es posible, si se dejan reconciliar al mismo tiempo con Dios. Se siembra la paz desde la niñez, programando en el corazón las opciones que aseguran el respeto, la comprensión, la solidaridad, la justicia, la fraternidad, el perdón.
Si queremos construir el futuro debemos actuar de inmediato y de común acuerdo, para que la paz y la no-violencia sean una realidad para todos los seres humanos.
El aumento de la violencia y los conflictos en diversas partes del mundo hacen de gran importancia la reflexión y la acción para construir y fortalecer una cultura de paz en la sociedad.
Una cultura de paz basada en valores, actitudes y comportamientos que reflejen el respeto de la vida, de la persona humana y de su dignidad, de todos los derechos humanos; el rechazo de la violencia en todas sus formas y la adhesión a los principios de democracia, libertad, justicia, solidaridad, cooperación, pluralismo y tolerancia, así como la comprensión tanto entre los pueblos como entre los grupos y las personas sin importar sexo, etnia, religión, nacionalidad o cultura.

En la construcción de una cultura de paz es de gran importancia prevenir los conflictos atacando sus causas mediante el diálogo y la negociación; reconocer la igualdad de derechos y oportunidades entre varones y mujeres; así como la libertad de expresión, opinión e información.
Para que nosotros mismos y las generaciones venideras podamos cosechar los frutos de esta Cultura de Paz, debemos actuar desde ahora. Para ello es preciso:
• Fomentar la educación para la paz, los derechos humanos, la democracia, la tolerancia, y la comprensión internacional;
• Proteger y respetar todos los derechos humanos, sin excepción alguna, y luchar contra toda forma de discriminación;
• Promover los principios democráticos en todos los ámbitos de la sociedad;
• Vivir la tolerancia y la solidaridad;
• Luchar contra la pobreza y lograr un desarrollo sostenible en provecho de todos, capaz de proporcionar a cada persona un marco de vida acorde con la noción de dignidad humana;

En este Día Internacional de la Paz, honremos a quienes han sido víctimas de la violencia y los conflictos armados.
Y comprometámonos a hacer todo lo posible para crear a nuestro alrededor un clima de paz, armonía y amor.
Feliz día de la paz
Francisco Rosas Castillo

domingo, 13 de septiembre de 2009

18 DE SETIEMBRE MARCHA DE LAS BANDERAS BLANCAS DE LA PAZ EN PIURA



Estamos viviendo momentos de mucha tensión y de mucha preocupación por las cosas tan terribles que viene sucediendo en Piura, el Perú y el mundo. Crímenes, secuestros, tráfico de órganos humanos, guerras, atentados terroristas, terremotos, huracanes, cáncer, Sida, dengue, influenza A H1N1 son la noticia de cada día.

Tenemos que reflexionar y darnos cuenta que nosotros mismos somos los responsables por sentirnos así y por dejar que los afanes del mundo dominen nuestra vida, y no nos permiten alcanzar la paz que Cristo nos brinda “La paz os dejo mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da (Juan 14: 27).

Lamentablemente el mundo no da paz, porque carece de ella, lucha por la paz, negocia la paz pero no llega a una paz permanente, porque es mucha la soberbia, la vanidad y el egoísmo en el que vive

Dalai Lama nos decía: “La paz, en el sentido de ausencia de guerra, es de poco valor para alguien que se está muriendo de hambre o de frío. No eliminará el dolor de la tortura inflingida a un prisionero de conciencia. Ni tampoco consuela a aquellos que pierden a sus seres queridos en inundaciones causadas por la insensata deforestación de un país vecino. La paz sólo puede durar allí donde los derechos humanos se respetan, donde la gente está alimentada y donde los individuos y las naciones son libres. La verdadera paz con nosotros mismos y con el mundo a nuestro alrededor, sólo se puede lograr a través del desarrollo de la paz mental”. La paz es la hermana del amor y la justicia. Por lo tanto sin amor y sin justicia social jamás podremos alcanzar la paz.

Hay mucho que hacer todavía por la Paz del Mundo. En lo individual mejorando nuestra salud con una alimentación mas sana y sin agresión al reino animal. Elevando nuestras vibraciones y pensamientos, cultivando más la tolerancia, ya que el fanatismo, el egoísmo, y ansias de poder surgen de la ignorancia.

Si bien mucha de las cosas que viene sucediendo actualmente no están en nuestras manos el poder resolverlas, sin embargo no podemos permanecer indiferentes esperando que otros las resuelvan, tenemos que manifestarnos de alguna manera por la vida, la paz, la justicia, fraternidad, la unión y el bienestar. Una forma de hacerlo es con la oración a Dios. Otra forma es manifestándonos mediante machas y movilizaciones, como se viene haciendo cada año en muchos países del mundo.

El movimiento mundial JPIC (Justicia, Paz e integridad de la creación, ha organizado una Marcha de las banderas blancas de la paz en diversas ciudades del mundo. En Piura esta marcha se realizará el viernes 18 desde las 9 a.m.

El día viernes 18 el Colegio Hogar San Antonio a través de JPIC Piura, saldrá a las calles de Piura con sus banderas blancas, sus carteles con lemas alusivos a la paz. La concentración se realizará en el parque infantil a las 8.45 a.m. El Recorrido será el siguiente: Desde el parque infantil, Av. Grau, plaza de Armas, calle libertad, Av. Sánchez Cerro.

En el día internacional de la paz invitamos a todas las instituciones Educativas y no educativas y a todas las personas amantes de la paz a unirse la gran Marcha de las banderas blancas de la paz. Para lo cual deberá preparar sus banderas blancas y carteles alusivos a la paz.
Francisco Rosas Castillo

lunes, 7 de septiembre de 2009

PAZ Y BIEN

Una de las características de los Franciscanos, de ayer, de hoy y de siempre es su saludo de Paz y Bien, que es como una expresión de su espíritu de fraternidad, de humildad, de pobreza, de minoridad, de apego estricto al Evangelio. Una vez integrado a la Orden Franciscana, San Antonio, deja su fino hábito blanco de Agustino para vestir el tosco sayal gris, que identifica al franciscano, se quita sus zapatos y se ajusta las sandalias y con gran humildad va adaptándose a una vida de mucho sacrificio y pobreza. Marcada por un sencillo Paz y Bien comienza su camino pidiendo caridad, algo ilógico para la gente de ese entonces acostumbrados a ver a los religiosos viviendo en sus conventos, entregados a la contemplación, a la meditación y a la oración. Por lo tanto ver a frailes pidiendo caridad era algo que muchas veces motivaba rechazo. Paz y bien para quien le cierra la puerta de su hogar, paz y bien para quienes le ofenden con insultos. Paz y bien que es un saludo y un deseo ardiente de trasmitir tranquilidad, serenidad, de hacer conocer el amor de cristo por la humanidad y el deseo de llevar el consuelo al que sufre y llora, la esperanza al que la ha perdido, el amor a quien solo recibe odio, el consuelo a los afligidos y a los marginados. Paz y bien que representa la minoridad de un hombre con gran fortaleza espiritual, que no se dejó vencer por sus limitaciones físicas. Paz y bien para un gran contemplativo que ha dedicado su vida a la búsqueda de Dios, casi un estático eremita, tendencia por lo demás muy fuerte en la historia primitiva de la orden. Paz y bien para un evangelizador ardoroso y decidido, predicador incansable de la palabra de Dios. Paz y bien para un hombre profunda y radicalmente libre: ni Agustín, ni Francisco condicionan su camino espiritual. Antonio es el hombre de la búsqueda libre y personal de Dios. Paz y bien para el hermano que crea la comunidad con los suyos y con el pueblo, ni una palabra de los problemas del monasterio de Coimbra, de las tensiones internas de la Orden, de los pecados de la Iglesia y del clero. Paz y bien par quien en su entorno suscita devoción, cálida ternura, limpia y efusiva piedad, oración confiada, expectativa creadora. Paz y bien par un hermano franciscano que no tiene nada de portentoso, ni espectacular, que permanece al margen de toda las realidades caducas, tanto de la política como de la Iglesia y de la Orden. A pesar de los años transcurridos Hoy en día en que el mundo está convulsionado por el odio y la violencia el saludo franciscano de paz y bien es como un deseo contenido de fe y esperanza por un mundo mas mejor.
Francisco Rosas Castillo

jueves, 20 de agosto de 2009

REVELACIONES DEL CORAZON DE JESUS




Santa Margarita María Alacoque fue una religiosa que perteneció a la Orden de la Visitación de Santa María. Nació el 22 de julio de 1647 en la pequeña aldea de Hautecour, perteneciente al territorio de Verosvres, pequeña ciudad cercana a Paray le Monial. Recibió el Bautismo el 25 de julio. Era la menor de 5 hermanos.

Luego de fallecer su padre fue internada en el pensionado de las Religiosas Clarisas. Desde entonces empezó a vivir una vida de sufrimiento que supo encausar hacia el Amor de Dios: “Sufriendo entiendo mejor a Aquél que ha sufrido por nosotros”, decía.

Tuvo una enfermedad que la inmovilizó y de la que se curó milagrosamente por intercesión de la Virgen María: “La Santísima Virgen tuvo siempre grandísimo cuidado de mí; yo recurría a Ella en todas mis necesidades y me salvaba de grandísimos peligros...”

El 20 de junio de 1671 entró al convento del Monasterio de la Visitación de Paray le Monial.
En la festividad de San Juan evangelista de 1673, sor Margarita María, que tenía 25 años, estaba en adoración ante el Santísimo Sacramento. En ese momento tuvo el privilegio particular de la primera de las manifestaciones visibles de Jesús que se repetirían durante dos años más, todos los primeros viernes de mes.

En 1675, durante la octava del Corpus Christi, Jesús se le manifestó con el corazón abierto, y señalando con la mano su corazón, exclamó: “He aquí el corazón que ha amado tanto a los hombres, que no se ha ahorrado nada, hasta extinguirse y consumarse para demostrarles su amor. Y en reconocimiento no recibo de la mayoría sino ingratitud.”

Las extraordinarias visiones con que fue favorecida le causaron al principio incomprensiones y juicios negativos hasta cuando, por disposición divina, fue puesta bajo la dirección espiritual del jesuita San Claudio de la Colombière. En el último periodo de su vida, elegida maestra de novicias, tuvo el consuelo de ver difundida la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, y los mismos opositores de un tiempo se convirtieron en fervorosos propagandistas. Murió a los 43 años de edad, el 17 de octubre de 1690.

La discusión en relación a la misión y virtudes de Santa Margarita María continuó por varios años. Se examinaron la totalidad de sus acciones, sus revelaciones, de sus máximas espirituales y de su enseñanza de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, que ella había expuesto y de la cual era apóstol. Finalmente, la Sagrada Congregación de Ritos emitió un voto favorable y en marzo 1824, El Papa León XII la proclama venerable y el 18 de septiembre de 1864, Pío IX la declara Beata. Fue Canonizada finalmente por Benedicto XV el 13 de mayo 1920.
REVELACIONES DEL CORAZON DE JESUS
El profundo significado del corazón está revelado en la Biblia extensivamente.
Ver también: "corazones" en el Catecismo.
Primera revelación
El 27 de diciembre de 1673, día de San Juan el Apóstol, Margarita María, que tenía solo 14 meses de profesa y 26 años de edad, estaba como de costumbre arrodillada ante el Señor en el Santísimo Sacramento expuesto en la capilla. Era el momento de la primera gran revelación del Señor. Ella lo cuenta así:
"Estando yo delante del Santísimo Sacramento me encontré toda penetrada por Su divina presencia. El Señor me hizo reposar por muy largo tiempo sobre su pecho divino, en el cual me descubrió todas las maravillas de su amor y los secretos inexplicables de su Corazón Sagrado.
El me dijo:
"Mi Divino Corazón, está tan apasionado de Amor a los hombres, en particular hacia ti, que, no pudiendo contener en el las llamas de su ardiente caridad, es menester que las derrame valiéndose de ti y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones que te estoy descubriendo los cuales contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición. Te he elegido como un abismo de indignidad y de ignorancia, a fin de que sea todo obra mía."
"Luego," continúa Margarita, "me pidió el corazón, el cual yo le suplicaba tomara y lo cual hizo, poniéndome entonces en el suyo adorable, desde el cual me lo hizo ver como un pequeño átomo que se consumía en el horno encendido del suyo, de donde lo sacó como llama encendida en forma de corazón, poniéndolo a continuación en el lugar de donde lo había tomado, diciéndome al propio tiempo: "He ahí, mi bien amada, una preciosa prenda de mi amor, que encierra en tu costado una chispa de sus mas vivas llamas, para que te sirva de corazón y te consumas hasta el último instante y cuyo ardor no se extinguirá ni enfriará. De tal forma te marcaré con la Sangre de mi Cruz, que te reportará más humillaciones que consuelos. Y como prueba de que la gracia que te acabo de conceder no es nada imaginario, aunque he cerrado la llaga de tu costado, te quedará para siempre su dolor y, si hasta el presente solo has tomado el nombre de esclava mía, ahora te doy el de discípula muy amada de mi Sagrado Corazón."
Después de este favor tan grande, Margarita quedó por muchos días como abrasada toda y embriagada y tan fuera de si que podía hablar y comer solamente haciéndose una gran violencia. Ni siquiera podía compartir lo sucedido con su superiora lo cual tenia gran deseo de hacer. Tampoco podía dormir, pues la llaga, cuyo dolor le era tan grato, engendraba en ella tan vivos ardores, que la consumía y la abrasaba toda.
A partir de la primera revelación, Margarita sufriría todos los primeros viernes de mes una reproducción de la misteriosa llaga del costado, cosa que le sucedería hasta su muerte. Estos eran los momentos particularmente elegidos por el Señor para manifestarle lo que quería de ella y para descubrirle los secretos de su amable Corazón.
Entre estas visitas le decía el Señor, "Busco una víctima para mi Corazón, que quiera sacrificarse como hostia de inmolación en el cumplimiento de mis designios." En su gran humildad, Margarita le presentó varias almas que, según ella corresponderían más fielmente. Pero el Señor le respondió que era ella a quien había escogido. Esto no era sino ocasión de confusión para Margarita pues su temor era que llegasen a atribuir a ella las gracias que del Señor recibía.

Segunda revelación
Unos dos o tres meses después de la primera aparición, se produjo la segunda gran revelación. Escribe Margarita:
"El divino Corazón se me presentó en un trono de llamas, mas brillante que el sol, y transparente como el cristal, con la llaga adorable, rodeado de una corona de espinas y significando las punzadas producidas por nuestros pecados, y una cruz en la parte superior...
...la cual significaba que, desde los primeros instantes de su Encarnación, es decir, desde que se formó el Sagrado Corazón, quedó plantado en el la cruz, quedando lleno, desde el primer momento, de todas las amarguras que debían producirle las humillaciones, la pobreza, el dolor, y el menosprecio que su Sagrada Humanidad iba a sufrir durante todo el curso de su vida y en Su Santa Pasión."
"Me hizo ver, " continúa Margarita, "que el ardiente deseo que tenía de ser amado por los hombres y apartarlos del camino de la perdición, en el que los precipita Satanás en gran número, le había hecho formar el designio de manifestar su Corazón a los hombres, con todos los tesoros de amor, de misericordia, de gracias, de santificación, y de salvación que contiene, a fin de que cuantos quieran rendirle y procurarle todo el amor, el honor y la gloria que puedan, queden enriquecidos abundante y profusamente con los divinos tesoros del Corazón de Dios, cuya fuente es, al que se ha de honrar bajo la figura de su Corazón de carne, cuya imagen quería ver expuesta y llevada por mi sobre el corazón, para grabar en el, su amor y llenarlo de los dones de que está repleto, y para destruir en él todos los movimientos desordenados. Que esparciría sus gracias y bendiciones por dondequiera que estuviere expuesta su santa imagen para tributarle honores, y que tal bendición sería como un último esfuerzo de su amor, deseoso de favorecer a los hombres en estos últimos siglos de la Redención amorosa, a fin de apartarlos del imperio de Satanás, al que pretende arruinar, para ponernos en la dulce libertad del imperio de su amor, que quiere restablecer en el corazón de todos los que se decidan a abrazar esta devoción."
En esta segunda gran revelación, Nuestro Señor empezó a descubrir sus intenciones y formular sus promesas. La imagen del Sagrado Corazón de Cristo es el símbolo de su ardiente amor hacia nosotros, el cual había entregado sin condiciones, y el Señor quería que esta imagen se expusiese en las casas o llevarse sobre el pecho en forma de Medalla, ofreciendo así promesas de gracias y bendiciones a quienes lo veneraban. Pero por el momento Margarita no podía decir nada de lo que había visto pues no había llegado la hora. Estas revelaciones tendrían que pasar primero por muchos exámenes y sufrir mucha oposición. Y aún había mucho más que Jesús quiera revelar.

Tercera revelación
En lo que probablemente era el primer viernes de junio de 1674, fiesta de Corpus Christi, tuvo Margarita la tercera gran revelación.
Una vez entre otras, escribe Sta. Margarita, "que se hallaba expuesto el Santísimo Sacramento, después de sentirme retirada en mi interior por un recogimiento extraordinario de todos mis sentidos y potencias, Jesucristo mi Amado se presentó delante de mi todo resplandeciente de Gloria, con sus cinco llagas brillantes, como cinco soles y despidiendo de su sagrada humanidad rayos de luz de todas partes pero sobre todo de su adorable pecho, que parecía un horno encendido; y, habiéndose abierto, me descubrió su amante y amable Corazón."
Entonces Jesús le explicó las maravillas de su puro amor y hasta que exceso había llegado su amor para con los hombres de quienes no recibía sino ingratitudes. Esta aparición es mas brillante que las demás. Amante apasionado, se queja del desamor de los suyos y así divino mendigo, nos tiende la mano el Señor para solicitar nuestro amor.
Le dirige las siguientes peticiones:
º Comulgarás tantas veces cuanto la obediencia quiera permitírmelo
º Jueves a viernes haré que participes de aquella mortal tristeza que Yo quise sentir en el huerto de los olivos; tristeza que te reducirá a una especie de agonía mas difícil de sufrir que la muerte.
º Por acompañarme en la humilde oración que hice entonces a mi Padre en medio de todas mis congojas, te levantaré de once a doce de la noche para postrarte durante una hora conmigo; el rostro en el suelo, tanto para calmar la cólera divina, pidiendo misericordia para los pecadores, como para suavizar, en cierto modo, la amargura que sentí al ser abandonado por mis apóstoles, obligándome a echarles en cara el no haber podido velar una hora conmigo...
"Una vez, estando expuesto el Santísimo Sacramento, se presentó Jesucristo resplandeciente de gloria, con sus cinco llagas que se presentaban como otro tanto soles, saliendo llamaradas de todas partes de Su Sagrada Humanidad, pero sobre todo de su adorable pecho que, parecía un horno encendido. Habiéndose abierto, me descubrió su amabilísimo y amante Corazón, que era el vivo manantial de las llamas. Entonces fue cuando me descubrió las inexplicables maravillas de su puro amor con que había amado hasta el exceso a los hombres, recibiendo solamente de ellos ingratitudes y desconocimiento.
"Eso," le dice Jesús a Margarita, "fue lo que más me dolió de todo cuanto sufrí en mi Pasión, mientras que si me correspondiesen con algo de amor, tendría por poco todo lo que hice por ellos y, de poder ser, aún habría querido hacer más. Mas sólo frialdades y desaires tienen para todo mi afán en procurarles el bien. Al menos dame tú el gusto de suplir su ingratitud de todo cuanto te sea dado conforme a tus posibilidades."
Ante estas palabras, Margarita solo podía expresarle al Señor su impotencia, Él le replicó: "Toma, ahí tienes con qué suplir cuanto te falte." Y del Corazón abierto de Jesús, salió una llamarada tan ardiente que pensó que la iba a consumir, pues quedó muy penetrada y no podía ella aguantarlo, por lo que le pidió que tuviese compasión de su debilidad. El le respondió:
"Yo seré tu fortaleza, nada temas, solo has de estar atenta a mi voz y a lo que exija de ti con el fin de prepararte para la realización de mis designios."
Entonces el Señor le describió a Margarita exactamente de que forma se iba a realizar la práctica de la devoción a Su Corazón, junto con su propósito, que era la reparación. Finalmente, Jesús mismo le avisa sobre las tentaciones que el demonio levantará para hacerla caer.
"Primeramente me recibirás en el Santísimo Sacramento tanto como la obediencia tenga a bien permitírtelo; algunas mortificaciones y humillaciones por ello habrán de producirse y que recibirás como gajes de mi amor. Comulgarás, además, todos los primeros viernes de mes, y en la noche del jueves al viernes, te haré participe de la mortal tristeza que quise sentir en el huerto de los Olivos, cuya tristeza te reducirá, sin que logres comprenderlo, a una especie de agonía más difícil de soportar que la muerte. Para acompañarme en la humilde plegaria que elevé entonces a mi Padre, en medio de todas tus angustias, te levantarás entre las once y las doce de la noche para postrarte conmigo durante una hora, con la cara en el suelo, tanto para apaciguar la cólera divina, pidiendo por los pecadores, como para endulzar de algún modo la amargura que sentía por el abandono de mis apóstoles, lo cual me llevó a reprocharles que no habían podido velar una hora conmigo. Durante esa hora harás lo que te diga. Pero, oye hija mía, no creas a la ligera todo espíritu, ni te fíes, porque Satanás está rabiando por engañarte. Por eso, no hagas nada sin permiso de los que te guían, a fin de que, contando con la autoridad de la obediencia, él no pueda engañarte, ya que no tiene poder alguno sobre los obedientes."

AGUDAS PRUEBAS
Después de la aparición, Margarita sintiéndose que estaba ella fuera de si, y no sabiendo donde estaba, le faltaron las fuerzas y cayó desmayada. Sus hermanas, viéndola en tal aspecto, la levantaron y la cargaron donde la Madre Superiora. Ella viendo que Margarita no podía hablar, ni aun sostenerse, arrodillada ante sus pies, la mortificó y la humilló con todas sus fuerzas. Y cuando Margarita le respondió a su pregunta de lo sucedido, contándole todo cuanto había pasado, recargó sobre ella nuevas humillaciones y no le concedió nada de cuanto decía que el Señor le mandaba hacer, mas bien lo acogió con despreció.
El fuego que devoraba a Margarita por dentro a causa de las revelaciones, le ocasionó una fiebre continua. Ante esta misteriosa enfermedad, la Madre Superiora no podía sino sentir miedo y por tanto le dijo a Margarita: "Pida a Dios su curación, de esta forma sabré si todo viene del Espíritu del Señor."
Margarita, obedeciendo a esta orden, le expuso todo cuanto le pedía su Superiora al Señor, el cual no tardó en recobrarle por completo su salud por las manos de la Virgen Santísima. Y así consiguió Margarita el poder cumplir lo que Dios le pedía.
Pero viendo la Madre Superiora que continuaban las visiones, y no sabiendo que más hacer para asegurarse de su veracidad, decide consultar a los teólogos. Ella creyó que debía obligarla a romper el profundo silencio que hasta entonces había observado, con el fin de hablar del asunto con personas de doctrina. Compareció pues Margarita ante estos personajes, y haciéndose gran violencia para sobrepasar su extremada timidez, les contó todo lo sucedido. Más Dios permitió que algunos de los consultados no conocieran la verdad de las revelaciones. Condenaron el gran atractivo que tenía Margarita por la oración y la tildaron de visionaria, prohibiéndole detenerse en sus inspiraciones. Hasta uno de ellos llegó a aconsejar: "procuren que esta hija se alimente bastante y todo irá mejor."
"Se me empezó a decir," cuenta Margarita, "que el diablo era el autor de cuanto sucedía en mi, y que me perdería si no ponía muy en guardia en contra de sus engaños e ilusiones."
Para Margarita esto fue motivo de gran sufrimiento. No por razón del rechazo o porque pensaban mal de ella, sino por el conflicto interno que le causaba. Llegó a pensar que ella estaba en el error pero por más que trataba de resistir las atracciones de Dios no lo lograba. Se sentía profundamente abandonada, puesto que se le aseguraba que no la guiaba el Espíritu de Dios, y sin embargo, no lo podía resistir.
Cada vez era mayor la oposición aun dentro del convento contra Margarita. Había significativos movimientos de cabeza, miradas reprobatorias y muecas. Algunas pensaban que una visionaria venía a ser como la personificación de todo un escuadrón de demonios, un peligro evidente y una gran amenaza para todas. Llegó hasta tal punto que las hermanas empezaban a rociarla con agua bendita cuando pasaba.

TRIUNFO
El Señor le había prometido a Margarita que su obra triunfaría a pesar de todos los obstáculos. Esta promesa empezó a cumplirse cuando, a primeros días de febrero de 1675, le envío al jesuita Padre Claudio Colombiere. En cuanto este santo sacerdote habló con Margarita, pudo ver su santidad y creyó en sus revelaciones, lo cual comunicó inmediatamente a la Madre Superiora. Ante el juicio del Padre Claudio, quién era reconocido por su sabiduría y santidad, la Madre Superiora pudo por fin descansar y le ordenó a Margarita que le contase todo al Padre Colombiere.
Cuarta revelación
Fue bajo esta nueva aceptación que se dio la cuarta y ultima revelación que se puede considerar como la más importante. El Señor quería establecer en la Iglesia una fiesta litúrgica en honor del Sagrado Corazón de Jesús.
Sucedió esta revelación en el curso de la octava del Corpus Christi del año 1675, o sea entre el 13 y el 20 de junio. Cuenta Margarita:
Estando ante el Santísimo Sacramento un día de su octava, y queriendo tributarle amor por Su tan gran amor, me dijo el Señor:
"No puedes tributarme ninguno mayor que haciendo lo que tantas veces te he pedido ya." Entonces el Señor le descubrió su Corazón y le dijo "He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombre y que no ha ahorrado nada hasta el extremo de agotarse y consumirse para testimoniarles su amor. Y, en compensación, sólo recibe, de la mayoría de ellos, ingratitudes por medio de sus irreverencias y sacrilegios, así como por las frialdades y menosprecios que tienen para conmigo en este Sacramento de amor. Pero lo que más me duele es que se porten así los corazones que se me han consagrado. Por eso te pido que el primer viernes después de la octava del Corpus se celebre una fiesta especial para honrar a mi Corazón, y que se comulgue dicho día para pedirle perdón y reparar los ultrajes por él recibidos durante el tiempo que ha permanecido expuesto en los altares. También te prometo que mi Corazón se dilatará para esparcir en abundancia las influencias de su divino amor sobre quienes le hagan ese honor y procuren que se le tribute."
El Padre Colombiere le ordenó a Margarita a que cumpliese plenamente la voluntad del Señor. Y que también escribiese todo cuanto le había revelado. Margarita obedeció a todo lo que se le pidió pues su mas grande deseo era que se llegase a cumplir el designio del Señor.
Pasarían mas de diez años antes que se llegase a instituir la devoción al Sagrado Corazón de Jesús en el monasterio de la Visitación. Serian diez años muy duros para Margarita. La Madre Superiora, que por fin llego a creer en ella, fue trasladada a otro monasterio. Pero antes de irse ordena a Margarita a que relatara ante toda la comunidad todo cuanto el Señor le había revelado. Ella accedió solo en nombre de la santa obediencia y les comunicó a todas lo que el Señor le había revelado incluyendo los castigos que El haría caer sobre la comunidad y sobre ellas. Y cuando todos enfurecidos empezaron a hablarle duramente, Margarita se mantuvo callada, aguantando en humildad todo cuanto le decían. Al siguiente día, la mayoría de las monjas sintiéndose culpables de lo que habían hecho, acudían a la confesión. Margarita entonces oyó que el Señor le decía que ese día por fin llegaba la paz de nuevo al monasterio y que por su gran sufrimiento, Su Divina Justicia había sido aplacada.
En contra de su voluntad, Margarita fue asignada como maestra de novicias y asistente a la superiora. Esto llegó a ser parte del plan del Señor para que por fin se empezara a abrazar la devoción del Sagrado Corazón de Jesús. Sin embargo Margarita nunca llegó a ver durante su vida en la tierra el pleno reconocimiento de esta devoción.
En la tarde del 17 de octubre del 1690, habiendo Margarita previamente indicado esta fecha como el día de su muerte, encomendó su alma a su Señor, quien ella había amado con todo su corazón. Muere entre 7 y 8PM. Tenía 43 años de edad y 18 años de profesión religiosa.
Pasaron solamente tres años después de su muerte cuando el Papa Inocencio XIII empezó un movimiento que abriría las puertas a esta devoción. Proclamó una bula papal dando indulgencias a todos los monasterios Visitantinos, que resultó en la institución de la fiesta del Sagrado Corazón en la mayoría de los conventos. En 1765, el Papa Clemente XIII introdujo la fiesta en Roma, y en 1856 el Papa Pío IX extendió la fiesta del Sagrado Corazón a toda la Iglesia. Finalmente, en 1920, Margarita fue elevada a los altares por el Papa Benedicto XV.

Intervenciones sobrenaturales.
La vida de Sta. Margarita estuvo marcada por experiencias sobrenaturales. Pero nunca fueron estas causa para escapar las realidades cotidianas sino al contrario. Le trajeron duras pruebas y la necesidad de ejercitar heroicamente las virtudes que forjan la santidad en la vida diaria.
He aquí algunos ejemplos mas. En 1680, estuvo enferma de gravedad la hermana Margarita. Llegaba la fiesta del Corpus, donde se le concedió tomar el Pan de Vida, y se le dio el mandato de no tomar medicina alguna durante cinco meses, ni poner los pies en la enfermería. Añadió la Superiora por escrito que por orden de santa obediencia pidiera la salud a nuestro Señor a fin de poder practicar los ejercicios de la santa regla hasta la Presentación de la Stma. Virgen de ese año 1680.
Durante los cinco meses fijados por la Madre Superiora, Sta. Margarita gozó de perfecta salud, quedando satisfecha la Madre Superiora de la prueba.
Otra intervención divina ocurrió cuando Santa Margarita tenía que entrar en los ejercicios anuales. En ese momento, Sta. Margarita estaba en la enfermería abrasada de calentura. La Madre Superiora le dijo: "Vaya, hija mía, le encomiendo al cuidado de Nuestro Señor Jesucristo; que El la dirija, gobierne y cure según su voluntad". El Señor se le presenta y le hace levantar con mil señales de amor, y le dice:
"Quiero volverte con salud a la que te ha enviado enferma y puesto en mis manos". Así quedó sana y vigorosa como si nunca hubiera estado enferma.
Se le presentó una vez delante de ella Jesús cargando con la Cruz, cubierto de llagas y de sangre y le dijo con voz dolorosamente triste: ¿No habrá quien tenga piedad de mi y quiera compartir y tener parte en mi dolor en el lastimoso estado en que me ponen las pecadores sobre todo en este tiempo? La santa se le ofreció y el Salvador colocó sobre sus hombros su pesada cruz. Una enfermedad le hizo sentir muy pronto lo desgarrador de aquellos clavos.
Otra vez al acercarse a la sagrada mesa se le apareció la Sagrada Hostia resplandeciente como sol, y distinguió al Señor, llevando en la mano una corona de espinas. El se la puso en la cabeza, diciéndole: "Recibe, hija mía, esta corona en señal de la que se te dará pronto por su conformidad conmigo".

Sus tres ardientes deseos
Sus grandes deseos fueron siempre:
-Deseo de amar a Dios y recibir la santa Comunión
-Deseo de padecer. A consecuencia del deseo de amar, quería dar su vida puesto que no tenia nada más que dar.

-Deseo de morir, así podría unirse con su gran Amor. Pero se conformaba con vivir hasta el día del Juicio, si esto era la voluntad de Dios, esta separación le dolía mas que mil muertes.
Siempre iba junto al amor de Dios la más tierna caridad con el prójimo y mas con sus hermanas de religión.

Sus cualidades naturales
Sta. Margarita era muy sensible, era tímida, era juiciosa y discreta, de buen espíritu, temperamento constante, corazón caritativo hasta lo imposible. Tenía poca educación formal y sin embargo una profunda sabiduría sobre las verdades sobrenaturales. Tenía un gran juicio y valentía para ser fiel a la verdad. Sabía perdonar de corazón. Las mas humillantes persecuciones que soportó quedaron para siempre sepultadas hasta llegar a ser extremada atenta para cuantos la hicieron sufrir.
Vence a sus repugnancias por amor.
Tenía repugnancia, entre otras cosas, al escribir, al acudir al locutorio. Sin embargo hizo voto al Señor de desempeñar estas acciones sin manifestar repugnancia alguna, a cambio de que una joven pudiera recibir los sacramentos. El Señor permitió esto y además que la joven hiciera los tres votos de religión antes de morir.
A menudo era tan viva la resistencia, que temía faltar al juramento. Toda la vida experimentó la misma dificultad.
La entrega al Señor antes que la acción.
Debía inmolar su ser continuamente por amor, en adoración y anonadamiento, en conformidad al sacrificio de Jesús a quien recibe en la Eucaristía...
Estas gracias levantan nuevas llamadas de celo ardiente en el corazón de Margarita, pero antes de ser apóstol por la acción, es mártir por la lluvia de dolores físicos y morales que caen sobre ella por haberse ofrecido, como resignada víctima.
Sus amigas, las almas del Purgatorio.
Trataba a las almas del Purgatorio como sus queridas amigas. Su divino Dueño les había hecho donación de su sierva durante el año 1683. Debía hacerlo y sufrirlo todo por su rescate. Sta. Margarita participaba de los sufrimientos de aquellas almas, se compadecía amargamente, oraba y practicaba duras penitencias para conseguir su liberación. Un día, sentada ante Jesús Sacramentado, de repente se le presenta una persona rodeada de llamas por todas partes. Es el alma de un religioso benedictino que la había confesado una vez en Paray. Le suplica que aplique por espacio de tres meses los méritos de todas sus obras y oraciones por su entrada al cielo. Le explicó: "Sufro tan terriblemente por el demasiado apego que tuve a mi reputación, mi poca caridad, algunas veces con mis hermanos y alguna torcida intención en mis prácticas de devoción y en mis relaciones con las criaturas. Margarita promete su cooperación. Durante estos tres meses permanece aquella alma cerca de su víctima voluntaria y la hace participar de los efectos del fuego purificador.
El dolor intensísimo lo hace llorar casi continuamente. Al cabo de los tres meses convenidos, se le aparece de nuevo a Margarita resplandeciente de gloria y ella le ve subir al cielo. El le da las gracias y promete ser su protector delante de Dios.

Ángeles se manifiestan en plena Misa en Tungasuca Carabayllo Lima Perú