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lunes, 14 de junio de 2010

CICLO C - TIEMPO ORDINARIO - DOMINGO XI (P. José Mª Doménech SDB)



Cristo nos perdona en la pedagógica Misericordia de Dios, el Amor de su cercanía sanadora nos lleva al deseo de Amar y Convertirnos


2S. 12, 10-13: "Natán dijo a David: «Esto dice el Señor, Dios de Israel: Yo te he ungido Rey de Israel… y estaba dispuesto a concederte otros favores. ¿Por qué has despreciado al Señor cometiendo lo que Él juzga negativo? Has asesinado a Urías… y has hecho masacrar a los ammonitas… ya que tú me has despreciado… la espada nunca se apartará de tu casa» David dijo…: «He pecado contra el Señor»…"


Salmo 31: "Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado".


Gal. 2, 16.19-21: "Saben Uds. que nadie puede ser justo por haber cumplido las obras que manda la ley, sino, tan sólo, por creer en Jesucristo… estoy crucificado con Cristo Jesús. La vida que ahora vivo no es mía: es Cristo quien vive en mí, gracias a la Fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí. No quiero despreciar la gracia de Dios…".


Lc. 7, 36-8,3: "Un fariseo invitó a Jesús… una mujer… pecadora… se quedó detrás de los pies de Jesús llorando… mojaba los pies con sus lágrimas, los secaba con sus cabellos y los ungía con perfume… El fariseo… pensaba: «…Si Jesús fuera un profeta, sabría quién es esta mujer…» Jesús le dijo: «Simón, quisiera decirte algo»… «Dos hombres le debían a un prestamista… quinientas monedas… y… cincuenta… el prestamista les perdonó la deuda. ¿Quién te parece que le amará más?» Simón respondió: «Creo que aquél a quien más le perdonó» Jesús le dijo: «Así es» Se giró a la mujer y dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer?... ama mucho y es que son muchos los pecados que le han sido perdonados…» Después, dijo a la mujer: «Tus pecados te son perdonados… Tu Fe te ha salvado. Vete en Paz»".


¿Quién no ha necesitado jamás ser perdonado? ¿Nos damos cuenta de todo lo que cuesta pedir perdón; del por qué es necesario pedir perdón; de cómo pedir perdón sin denigrarse?


Dios no desea que nadie pierda las ganas de vivir, pues eso le llevaría a su muerte; y esto puede suceder si la culpa se lo come por el remordimiento y el miedo o lo destruye el rencor y, la sed de infligir castigo por venganza contra quien, según él, le perjudicó.


Todo pecado, conocido o desconocido por los demás, por un lado, ofende al creador, pues se desfigura su obra de vida y amor; por otro, denigra al pecador, pues éste se somete a una esclavitud que le es impropia; y, por fin, ofende a la sociedad en la que está, pues ésta se ve privada de una vida fecunda y la salud moral que necesita para ser una sociedad madura y capaz de superar las dificultades naturales de su vida y del dominio del mundo en el que está. Por eso el pecado pide la recuperación del equilibrio y la dignidad de los miembros de la sociedad.


El pecador, por tanto, deberá reconocer que se equivocó y se denigró con su decisión insana y quien fue ofendido por el pecado deberá, si desea recuperar la paz y madurar en su dignidad de persona, imagen de Dios, abrirse a la misericordia y a la justicia, que es un ejercicio de la misericordia en la caridad, y, por tanto, abrirse al perdón, que se basa, ante todo, en la verdad para poder ayudar al pecador a recuperarse y madurar. En todo momento lo importante es la vida en el Amor. Es decir, ser como Dios, nuestro modelo de ser y de vivir.



El pecado violenta el plan de Dios en nuestra vida pervirtiéndonos y atrapándonos en antojos


David traiciona la confianza de Dios denigrando la autoridad real con su antojo criminal.


Natán le hace conocer la desaprobación de Dios por esto; cómo se ha denigrado él y su reino y cuáles serán las consecuencias. David, reconoce y se arrepiente: ésa será su salvación.



Sólo hay una seguridad para mantenernos libres en el Amor de Dios: la cruz de Cristo


El valor de la propia vida no puede depender del buen comportamiento, pues éste es muy débil y sujeto a los vaivenes de la ley y de la sociedad. Lo importante es la conciencia.


Una conciencia sana se basa en un criterio sano. El único estable es Cristo crucificado. Fundado en el Amor de Dios que es inconmovible, fiel y sanador. No hay nada más sano.



En Cristo todo juicio es de salvación y enaltecimiento de la persona humana, sea quien sea.


Simón ha desfigurado su visión de Dios, pues no comprende su Misericordia. Para Dios lo más importante es la recuperación de la Vida y Paz de sus hijos. Por ellos da su vida.


Pidamos a María la humildad de acercarnos arrepentidos al Padre para convertirnos.

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